El Ayuntamiento de Alcorisa ha sacado a licitación la "urgente" estabilización del talud que mantiene cerrada la calle Cueva Oscura por riesgo de desprendimientos y corrimientos desde finales de noviembre. Las obras tendrán un coste de 72.649 euros y se ejecutarán en 30 días, por lo que podrían estar listas entre finales de febrero y el mes de marzo.
En los dos reconocimientos que han realizado los geólogos de la Diputación de Teruel se ha detectado que los materiales lutíticos expuestos en la cara del talud se encuentran alterados por la exposición
a aguas de escorrentía. Presentan una gran cantidad de fisuras abiertas, generadas tanto por presiones intersticiales por aumento de agua de infiltración como por descompresión por erosión y caída de fragmentos que ha dejado varios tramos en voladizo de las capas más resistentes y cementadas de conglomerados situados en la cabecera del talud.
En la coronación del talud se localiza una antigua canalización, a modo de cuneta de guarda, constituida por un revestimiento de cemento de espesor centimétrico (2 a 3 cm) y anchura en torno al metro, que presenta un acusado estado de deterioro, con extensas zonas rotas o colmatadas por sedimentos por falta de mantenimiento. Tanto los desperfectos y roturas como el relleno de la cuneta favorece el flujo de agua hacia la cara del talud, acelerando e intensificando su degradación y erosión.
De igual manera se ha observado una grieta de tracción de apertura decimétrica que recorre longitudinalmente y de forma paralela al frente de talud, a una distancia aproximada de un metro y que se prolonga durante 20 a 25 metros, que delimita un importante volumen de material conglomerático y lutítico-margoso en la cabecera del talud. Este material se encuentra en una situación notablemente inestable, con una resistencia residual, susceptible de desprendimiento, debido al incremento o intensificación de cualquier posible factor desencadenante, especialmente en el caso del agua procedente de precipitaciones. El flujo de agua superficial, además de producir una alteración y degradación de la superficie de la cara del talud, favorece la infiltración a favor de discontinuidades, grietas y fracturas, conllevando a un aumento de subpresiones y empujes que pueden desencadenar desprendimientos de fragmentos rocoso.
Cabe recordar que el riesgo de caída de piedras y corrimientos de tierra en el talud contiguo obligaron a cortar el paso a finales de noviembre, lo que afecta a varias peñas de ocio, entre ellas la Zaragocista de la localidad, que se encuentran en el lado derecho de la vía, es decir, la más pegada a la montaña. No es un problema nuevo en Alcorisa, donde hay muchas edificaciones que están pegadas a la montaña y siempre existe este riesgo.








Ya hace mucho tiempo que varios vecinos advertimos que la acequia de encima estaba llena de barro.
Este ayuntamiento no esta por lo que hay que estar.