Las Alfombras del Santísimo Misterio de Aguaviva ya son Bien de Interés Cultural (BIC), tras la resolución del Consejo de Gobierno de este miércoles, en pro del patrimonio cultural aragonés. La decisión ha sido motivada por su potente identidad cultural y su evolución hasta los tiempos actuales, que se traduce en valores patrimoniales inmateriales y muy arraigados.
Este reconocimiento se suma a otros como el de Fiesta de Interés Turístico de Aragón que ya ostentaba desde 2017, el Sello del Año Europeo del Patrimonio Cultural obtenido en 2018 y el Sello de Excelencia Turística en Aragón recibido en varias ocasiones. "La declaración BIC ayuda a ponerla en el lugar que se merece. Es una fiesta que conlleva muchísimo trabajo y esto supone un espaldarazo a nivel de promoción y difusión", destacó el alcalde de la localidad, Aitor Clemente, quien valora que este nombramiento "abrirá muchas puertas". "También se está trabajando a nivel nacional en poder alcanzar el reconocimiento de la UNESCO", adelantó el primer edil. Entre los tapices reconocidos, además de los de Aguaviva se suman los elaborados en Tamarite de Litera (Huesca) y Daroca (Zaragoza). Los tres comparten buena parte del ritual del alfombrado, aunque cada una de las fiestas cuentan con rasgos distintivos propios.
La celebración del Santísimo Misterio tiene lugar en Aguaviva cada 28 de agosto, en conmemoración de los hechos ocurridos en 1475 cuando, según la tradición histórica, un incendio destruyó la iglesia excepto una cruz de plata con una partícula del Lignum Crucis en su interior y tres hostias consagradas pequeñas y una grande, que fueron las que dieron origen al milagro del Santísimo Misterio de Aguaviva.
La Asociación Cultural Caliu se encarga de organizar y coordinar todas las actividades, con la colaboración del Ayuntamiento de Aguaviva especialmente en las tareas de promoción y difusión, mientras que el diseño de los dibujos eran responsabilidad de Manuel Valencia, al que tomó el relevo su hijo David. Así pues, miembros de la asociación y vecinos voluntarios participan tiñendo el serrín unos días antes y preparando las plantillas con los diferentes motivos. La temática va cambiando cada año, y en la última edición se basó en los juegos, tanto tradicionales como de mesa.
La peculiaridad de estas alfombras, aparte de su vistosidad, es el hecho de ser una muestra de arte efímero, pues una vez terminadas, apenas pueden verse y contemplarse durante dos o tres horas, tiempo que transcurre hasta que una vez terminada la celebración de la Santa Misa (que tiene lugar a la una del mediodía), la procesión del Santísimo Misterio que comienza seguidamente (hacia las dos de la tarde) discurre por encima del kilómetro de alfombras, que se deshacen a su paso. Se trata de una fiesta con gran singularidad y carácter efímero, con una enorme belleza estética.







