El fotoperiodista gallego Brais Lorenzo compartió este miércoles algunas de las imágenes que forman parte de su proyecto 'Terra Queimada' ('Tierra Quemada') que le llevó a ganar el World Press Photo 2026 por su cobertura de los incendios de Galicia de 2025. También compartió con los asistentes en la primera ponencia abierta al público, detalles de 'Habitar o baleiro', su proyecto actual en el que defiende lo rural y mostró otras coberturas como la que hizo en pandemia en residencias, hospitales, colegios, iglesias o bares.
Su carrera está muy marcada por los incendios, y la cobertura del pasado año no fue puntual. Es parte del trabajo que realiza desde hace más de quince años, cuando fijó su objetivo en este problema que, casi cada año, asola a su tierra. "No solo cubro incendios, pero los tengo en la puerta de casa y no hacerlo sería mirar para otro lado", dijo. "Es algo que te acompaña desde niño, primero viendo a diario pasar las avionetas y luego entendiendo que vives en un lugar con alta incidencia de incendios.

Su conexión con la naturaleza también le llega de la niñez, concretamente de su padre recientemente fallecido y a quien siempre tiene muy en cuenta. "Nació en una aldea y siempre me inculcó el amor y respeto por el medio", aseguró. ‘Terra Queimada’ nace de trabajar en su territorio, y es un proyecto que califica de proximidad. "Reivindico este periodismo de kilómetro 0, de contar nuestro contexto, el entorno que nos rodea", apuntó. "Yo no dejo de ser un urbanita porque me he criado en una ciudad, y para hacerlo bien hay que consultar a la gente del lugar, hablar con ellos, estar ahí", añadió.
El fotoperiodista ubicado en Ourense viajó a Alcañiz con una exposición que desplegó en una de las salas del teatro. Y, desde el escenario, fue desgranando algunas de las imágenes en pantalla grande. Mostró fotos tomadas desde 2011 hasta la actualidad. Todas tienen una historia, un momento y guardan una narrativa entre sí. Reconoció que mucha parte del oficio la aprendió con los estudios, pero gran parte, a base de trabajar con compañeros veteranos. "La precariedad de esta profesión también hizo que muchos, que eran muy buenos, salieran de la profesión", denunció.

Su trabajo suscitó un buen número de preguntas acerca de su forma de trabajar, incluso sobre los modelos y marcas de sus equipos a petición de varios fotógrafos en la sala. "No uso teleobjetivo, muy pocas veces lo saco porque lo que me gusta es acercarme lo máximo al lugar", explicó.
Lorenzo es freelance y, en cuanto a cómo mover el trabajo, dijo que lo que más vende es la emergencia, el hecho noticioso. Él combina estas coberturas con fotografías más reposadas y un trabajo de profundidad y largo recorrido documentando el origen, el post y las consecuencias que ha tenido un incendio en un lugar y volver a él. "En las efemérides de un año después sí funcionan estos reportajes pero en el día a día es difícil venderlos", comentó.

Documentó el incendio de Ourense en 2025, que fue el más grande de España, y ya ha sido superado por Huelva, Ávila y Madrid este año, focos en los que también estuvo. Aragón no ha salido indemne del fuego en el peor verano de su historia. "Yo lo asocio a la despoblación, además de al cambio climático. Estos llamados incendios de sexta generación son cada vez más violentos y de magnitud mayor en cuanto a superficie arrasada y son impredecibles incluso para los equipos de extinción", apuntó.
Defendió la necesidad de entrar para contar, y no solamente el suceso sino también dar visibilidad al trabajo de los bomberos forestales. "Trabajan en unas condiciones muy malas y su trabajo debe verse", añadió. La mejor manera que tiene de hacerlo es con la fotografía y considera que sí crea una conciencia en la población. "Pero me frustra a nivel profesional que no seamos capaces de mostrar toda la realidad", dijo en referencia a que los incendios suelen quedarse en temas de verano en las noticias estatales, pero sigue habiéndolos fuera de la época estival. Y los daños se siguen sufriendo, no se van con la última llama.

"Con las fotografías busco transmitir sensaciones y sentimientos y para conseguirlo, tú también te tienes que empapar de ese dolor o esa belleza. Quiero que el mensaje llegue, y con unos códigos visuales llega más que con otros. Tú vas dentro de una fotografía, tu experiencia, tu bagaje cultural, incluso tu ideología… Muchas veces lloras con lo que ves pero la cámara es tu escudo, y también es la excusa para estar en determinados lugares y momentos que de otra manera no podrías", reflexionó.
En cuanto al World Press Photo 2026 valora las cosas buenas que le ha traído, entre ellas, el efecto de extrapolar a lo internacional lo que enseña, que son incendios en Galicia pero son universales. Cada una le recuerda a algo, también a su padre ya que una de ellas está tomada junto a la bodega de vinagre familiar. "Había varios incendios simultáneos y decidí ir primero al que estaba donde mi padre por si necesitaban algo, luego fui a más y al final las fotos las estuve editando con él junto a la bodega porque había wi-fi. Las veo y me viene todo eso", se sinceró.
En cuanto salta un fuego, se prepara, espera a ver cómo se prevé, localiza accesos y piensa en qué fotografía puede hacer. En el lugar encuentra una vía de escape y el coche siempre con la ventanilla bajada y las llaves puestas. Si puede, acude acompañado de otros compañeros. "En un cambio de aire, cambia todo y a veces solo te queda reguardarte y ponerte en un lugar seguro. Yo no he descubierto nada, en Ourense todos nos hemos especializado porque todos hemos cubierto incendios, tengo mis códigos y de compañeros más veteranos, también", concluyó.
Documentar y difundir lo rural en 'Habitar o baleiro'
En la actualidad, Lorenzo trabaja en un proyecto sobre volver a lo rural. Lleva por título 'Habitar o baleiro' y documenta todo lo que se pierde cuando se cierra una aldea. En Galicia se calcula que hay más de 2.000 abandonadas. "Hay un problema tremendo con la vivienda, se construyen nuevas pero siempre en las ciudades y no en las aldeas", reivindicó.









