El albalatino Alfredo J. Martínez Tirao (1975) es historiador e investigador y hace casi cinco años regresó a su pueblo para ponerse al frente de Albalate Turístico recogiendo el testigo de sus antecesores. Realiza visitas casi a la carta y variadas en su localidad, en Urrea de Gaén o Híjar, y cuenta con buen asesoramiento de otros colegas o vecinos que conocen el terreno.
¿Por qué decidiste volver a casa a Albalate del Arzobispo?
Salí con 12 años a estudiar a Zaragoza y, tras 17 como educador social en un reformatorio pedí una excedencia, salió la plaza de guía turístico en Albalate y me presenté. Era 2020 pero soy historiador y nunca he dejado de investigar sobre Albalate y la zona.
Una vez en el terreno, ¿hay algo que te haya llamado la atención?
No me esperaba que hubiese tantas novedades por investigar. El año pasado en una visita del máster de Patrimonio de la Universidad de Zaragoza nos enteramos de que teníamos un cuadro del pintor Berdusán. Del santuario de Arcos sigue saliendo información, también del molino de la sociedad, que es de los más grandes de la provincia. Lo podemos conectar con los olivos porque alguno pasa de los 500 años, con la almazara de la villa romana de Urrea… Por no hablar de la fauna.
Solo hay que ver cómo triunfan las publicaciones de animales en las redes de Albalate Turístico tanto fotos como vídeos.
(Ríe) Tengo una cámara con buen zoom y me lo estoy pasando pipa. Los vecinos me dicen dónde tengo corzos, castores -que ahora hay muchos-, o aves, para lo que me ayuda mucho Ricardo Rodríguez de La Puebla. Con los vídeos de la cámara de fototrampeo me lo paso súper bien. Ves el valor de lo local porque igual una cabra es una más para nosotros, pero una persona de la ciudad ve las imágenes y quiere venir.
¿Hay colaboración vecinal?
Mucha. Tiro de gente que se conoce el terreno o que sabe más que yo de algún tema. A golpe de Whatsapp me resuelven dudas en el grupo de historiadores de Albalate.
¿Historiadores de Albalate?
O historiadores o gente que ha publicado cosas sobre el pueblo o está interesada. Seremos media docena y seguro que podríamos ser más. Funciona muy bien porque cada uno controla más de un ámbito. Y consultamos mucho libros sobre Albalate.
Tienes a muchos vecinos motivados con querer saber más, ¿lo notas?
Hay motivación y hay gente de Albalate que nos cede objetos que conserva solo por amor a su pueblo.
¿Hay muchos hallazgos?
Sí. Desde archivos hasta pistolas o monedas que encuentra algún agricultor. Hacemos una investigación, la publicamos y si nos ceden la pieza la exponemos en el castillo.
¿Qué importancia tuvo la zona?
Mucha porque estamos al lado del Ebro. Somos zona muy romanizada, que ya en época íbera fue importante y solo hay que ver la Ruta de los Íberos. Lo fue también en época islámica y ahí está la necrópolis visigoda con tumbas, hay pinturas rupestres… Tenemos un patrimonio de campeonato, nos falta creérnoslo. Estoy harto de escuchar: ‘Si esto estuviese en Madrid o Barcelona…’ Lo tenemos aquí y, además, se está haciendo bien. Tenemos ejemplos como la sinagoga de Híjar, la cárcel de Urrea o el castillo de Albalate.
El castillo arzobispal es clave, ¿no?
Para mí es fundamental, sigue siendo lo que mejor funciona.
¿Es uno de esos ejemplos de que siempre queda algo por descubrir?
Siempre han salido cosas y siguen saliendo y son interesantes. Se siguen restaurando partes como el alfarje mudéjar, que es buena noticia, se hacen las cosas bien.
Pero... no nos lo creemos.
No. Y a veces es cuestión de habilitar una oficina de turismo más grande y bien climatizada, facilitar fotografías porque las redes sociales son una ventana, emplear una iluminación urbana pensando un poco también en los turistas o no colocar contenedores junto a una iglesia del siglo XVI que fotografiar. Se está señalizando todo de nuevo con la Comarca del Bajo Martín y se está haciendo muy bien. Nos tenemos que creer que podemos frenar algo la despoblación con el turismo.
Para muestra, tu caso.
Yo me vine y aquí sigo.
¿Hubo un cambio con la pandemia?
Sirvió como toque de atención para mirar cerca.
La gente miró y visitó el entorno. ¿Eso se mantiene?
Desde 2020 seguimos aumentando visitas al castillo. En 2024 superamos las 3.000, cifra que no habíamos alcanzado. En 2023 ya alucinamos porque pasamos de las 2.800.
Albalate Turístico se expandió pronto a Urrea e Híjar y no os estancáis. ¿Cuál es el objetivo?
Aumentar visitas. Se trata de que la gente venga y consuma en nuestros pueblos, aunque mantenernos es un logro porque creo que estamos alcanzando nuestro tope. En cuanto a ampliar no podemos abarcar más. Pero opciones ya hay muchas, sólo hay que contactar conmigo y quedar.
Ofreces un servicio prácticamente a la carta. ¿Sería esta la fórmula para el medio rural?
Hay que encontrarla. Lo ideal es hacer grupos pero no es fácil y si no te queda otra, tienes que hacer una visita guiada para una persona un sábado a las 15.00. Eso te obliga a tener disponibilidad alta y coche. Tenemos visitas fijas como las nocturnas, que han funcionado muy bien en verano, o las concertadas con el balneario de Ariño. Notamos las autocaravanas y el movimiento del alabastro con los artistas y exposiciones. Estoy 24 horas en el 600247281, y en la oficina de miércoles a domingo porque el lunes es mi día libre y el martes es para investigar o fotografiar.
¿En qué estás como historiador e investigador?
Lo que más me gusta es investigar. Seguimos insistiendo con el barrio judío de Albalate, con el convento… Hay muchos frentes y hay que seleccionar a qué dedicas las horas. Lo último ha sido la consolidación de los grafitis en la cárcel de Urrea de Gaén y pronto se presentará el resultado para que continúe la investigación.








Como siempre decimos cuando vienen los de Barcelona están todo el día pegando con billetes de 50 euros para que vea el poderío, recogen con afán la calderilla porque luego todo el año es con lo que pagan, curioso es observar que llevan una caja de caudales metálica con llave de esas de los años 70… cuando en conversación entramos enseguida dicen que en el pueblo no hay nada… que ellos tienen cines, teatros, centros comerciales, hospitales, etc… y que el pueblo se les queda pequeño!!!! Y por supuesto valiente cochazo (aunque una vez lo aparcan no lo mueven hasta el día que se van…curioso) y nosotros con la C15… al pan… a la tienda… al Bar…
Cuando les preguntas en qué madriguera viven… no parlan… sé que quedan mudos, cohabitan familias con abuelos incluidos en pequeños habitáculos de 60 metros cuadrados, algo que parece contraproducente comparado con lo poco que el individuo de pueblo demuestra su obstentacion en sus enormes casas de más de 180 metros cuadrados que solemos habitar… si sigues a estos elementos con un marcaje certero ves que no todo lo que dicen es cierto puesto que las barriadas en las que habitan son de las denominadas extraradios o barrios dormitorio y nosotros mientras tanto disfrutando de todo lo que ellos ven en la 2… Naturaleza, patrimonio, historia y sobretodo AMISTAD Y CONVIVENCIA CON LOS VECINOS Y AMIGOS DE TODOS LOS PUEBLOS VECINOS. VIVAN LOS PUEBLOS!!! VIVAN LOS VECINOS!!!!
Me alegro de que sigas en tu pueblo, destilas prejuicios y pobreza intelectual.
Confirmo lo de que «si esto estuviera en Barcelona…» cuando nos visitan de fuera, pero es curioso a la vez cómo muchos de los que viven aquí también sueltan «si por aquí no hay nada para ver». Afortunadamente eso poco a poco va cambiando, porque los locales son los primeros que tienen que apreciar (y vender) el valor del medio natural y cultural en el que viven.