La hoguera de San Blas de Alloza se ha encendido este viernes dando así inicio a los días más destacados del municipio, con los bandeadores y los danzantes como protagonistas. También lo hizo con una gran novedad: un mural en honor a las tradiciones del pueblo. El día reunió a vecinos, pero también a visitantes, y dejó un mensaje claro: «Es lo mejor del año, significa juntarse con personas que ya no viven aquí, por eso esta es la mejor excusa para verse», explican.
La plaza se fue llenando poco a poco hasta el momento cumbre, el pico más alto de la tarde, sobre las 18.30, cuando ya no cabía un alma más y todos atendían al encendido, porque quien lo ha presenciado sabe que, a pesar de que el calor del fuego se hace notar, nadie quiere irse y perderse el momento. Aunque, conforme iba pasando el tiempo, la música y el chocolate caliente que se repartía junto al ayuntamiento cogió todavía más protagonismo entre todos los asistentes.
La hoguera constituye un momento muy especial de la celebración de San Blas, porque representa una tradición arraigada en Alloza y es el comienzo de una bonita convivencia. De hecho, significa poder mantener vivas unas costumbres que siguen pasando de generación en generación. «Compartir estos momentos es inolvidable, el pueblo sigue vivo. Yo me acuerdo de mi juventud, desde bien pequeña disfrutando estas fechas, y eso es lo que intento transmitirle a mi hijo», citaba emotiva una vecina.
Alfredo Andreu, dulzainero, expresaba su sentir en el grupo de los danzantes: "Somos unos amigos que luchamos porque no se pierda el patrimonio inmaterial de la localidad. Hace más de 22 años que decidimos aprender el baile, que se había perdido, porque es antiguo y, además de danza, tiene poesía y teatro. También llevamos un traje litúrgico que siempre llama la atención, es singular, muy propio de Alloza". "San Blas es nuestro patrón y para nosotros es recordar el pasado, nos identificamos mucho con ello", concluyó.
La música, de esta manera, sonaba mientras familiares y amigos disfrutaban en una celebración que se prolongó en el porche, aunque también fuera con los más valientes aguantando algunas gotas de lluvia que comenzaban a caer, pero que aun así no empañaban el gran ambiente. Las llamas seguían su curso y nadie quería dejar pasar la oportunidad de inmortalizar el momento con diferentes fotografías o vídeos.
La plaza estaba llena de personas queriendo recordar un momento que ya guardan con aprecio hasta el año que viene. De muchas formas distintas, además, había quienes tomaban instantáneas de la propia hoguera, que cogió gran altura, y a su vez miembros de las peñas aprovechaban para juntarse en las fotos "porque nunca estamos todos", decían, también los bandeadores y danzantes, los más pequeños correteando... Lo reflejaban las palabras de Marta Sancho, la alcaldesa de Alloza: "En este pueblo, cuando lo hacemos juntos, cuando nos unimos, sale todo bien».
Sancho también tuvo tiempo para explicar lo que estos días suponen para el municipio: "Antes la hoguera se encendía en la víspera de San Blas, que es el día 3 de febrero, pero ya hace años que se decidió cambiarlo al viernes, porque la gente acude para el fin de semana. Es un acto de convivencia con la hoguera, el dance, el bandeo... Es nuestra seña de identidad. Nos define cómo somos y cómo queremos seguir siendo".
La preparación de la hoguera, por su parte, fue principal, como no puede ser de otra forma, en los días previos. En esta ocasión contó con la colaboración de más de 60 personas, que volvieron a acudir alrededor de una semana antes al pinar para arrastrar los pinos y ya, desde ahí, esperar con ganas e ilusión el inicio mientras aprovecharon para celebrarlo con almuerzo, comida y fiesta por la noche en un día también intenso y señalado.
El papel de los bandeadores se puede ver reflejado en el mural, así lo cuenta Nicolás Bespín, presidente de organizaciones de San Blas: "Creamos una asociación, porque antes no había mecanismos, para poder recuperar la tradición de bandear las campanas". Y la alcaldesa lo recalcó orgullosa: "Tenemos dos figuras clave, los bandeadores y los danzantes, lo primero es un trabajo considerado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO y lo segundo es bien de interés turístico inmaterial por el Gobierno de Aragón. Son palabras mayores".






