Masías, torres, masadas o, como el escenario del libro de Álvaro Tena, mas. Esas fortificaciones rurales han sido y son parte de la forma de vida de muchas zonas rurales, entre ellas el Maestrazgo, con una importante cultura masovera aún vigente. De ello habla el autor castellotano, de un abandono de las masías que se repetirá años después en los pueblos. Sin embargo, lo hace de una manera positiva que ensalza el orgullo rural y permite verse reflejado.
Es curioso cómo empiezas tu primera novela.
Lo empiezo por casualidad porque estaba de baja médica. Estaba agusto, con una vida tranquila y tenía tiempo de pensar y escribir cosas que me venían a la cabeza. Esta, para sorpresa, fue para adelante, salió y mejor de lo que me esperaba.
Decides escribir sobre la migración.
Será porque estoy viejo, pero cada vez me interesan menos los crímenes y las grandes historias de las que se escriben. Quería contar algo sencillo, la historia de una familia normal, pero en una vida normal bien contada hay muchas cosas. Al final salió algo extraordinario, con toques graciosos y otros más tristes, hay un poco de todo, como en la vida. Sobre todo, quería que fuera algo de aquí, nuestro y real, por ello tenía que ser algo que le ha pasado a mucha gente como es el tenerse que marchar a un pueblo más grande y después a la ciudad, en este caso y como es habitual en la zona, a Barcelona.
Narras una situación habitual a mediados del siglo XX, ¿lo podemos relacionar con el actual éxodo rural?
Ha cambiado la época, pero la situación es similar, la prueba es que los pueblos se quedan sin gente. Quise contarlo hilando anécdotas e historias que he ido escuchando en el pueblo. Al final ha salido una historia chula que no pensaba que iba a ir por ahí, ha sido la historia la que ha cogido su identidad.
Quizás muchas personas puedan verse reflejadas.
Mucha gente me dice que se ha visto identificada y que empatiza por los detalles que hay. La zona del Maestrazgo me la conozco y ha sido fácil. Pero la zona de Barcelona he tenido que documentarme y hacerlo con rigor por toda la gente que ha estado ahí, había una responsabilidad.
Lo haces dando un protagonismo a las mujeres.
Era hacer un homenaje, bajo mi punto de vista, a aquellas mujeres que venían de masías o de pueblos pequeños que estaban muy silenciadas. Se merecen, al menos, que nos acordemos de ellas.
Resaltas ese papel porque la novela está narrada por el hombre y por la mujer.
Todos los que tenemos unos años hemos visto algo curioso. Parecía que era el hombre el que figuraba y la mujer estaba detrás sumisa, y en realidad no era así. La mujer convencía al hombre para que hiciera lo que ella quería. Siempre me ha parecido muy curioso, y a día de hoy sigue habiendo un punto de vista distinto entre el hombre y la mujer.
También es una oda a la vida en el pueblo, algo que no es habitual.
No buscaba ningún significado, todos al final hemos tenido nuestras aventuras. Yo me fui a Zaragoza y he vuelto. Creo que tengo los diferentes puntos de vista y he intentado plasmarlos.
Te inspiras en tus aventuras, hay anécdotas… ¿está basado en tu historia o es ficción?
La historia es ficción, es inventada. Precisamente el ponerla en esos años, a mitad camino entre mis abuelos y padres era para evitar confusiones. Aunque cuando te pones a describir recuerdas cosas que te han contado y recopilas anécdotas.
¿El Más de Andrés es un sitio real?
Sí, hace cuatro años me vine al campo después de trabajar en una autoescuela, y la primera finca que trabaje está en un aval que es el Mas de Andrés .
Sin quererlo muestras tu parte más íntima.
Quieras que no, uno escribe de lo que conoce.
¿Cómo ha sido la acogida?
Muy buena. Al principio la gente te apoya porque eres de la zona, y es una gran satisfacción, pero después las críticas también son positivas.
¿Qué supone para ti todo este proceso, escribirlo y ver este calor?
Es muy satisfactorio personalmente el hecho de dar forma y terminar un libro así en el que me divertí mucho. Por otro lado, te sientes muy querido y hay experiencias muy enriquecedoras. El beso que te viene a dar una mujer mayor, te cuenta cómo no pueden leer, pero es su hijo el que se lo lee por las noches.







