La Fundación Universitaria Antonio Gargallo acoge la Universidad de Verano de Teruel. ¿Hasta dónde llega su impacto?
Mucho más allá de lo que uno pueda pensar. Este año se impartieron 44 cursos como parte de la Universidad de Verano, llegando a 17 municipios repartidos prácticamente por toda nuestra provincia. Son formaciones con gran impacto porque donde se realizan llegan profesionales y personas que, de otro modo, quizás no lo harían. Consumen en el lugar, se informan, y luego suelen volver con la familia para terminar de conocer patrimonio cultural, artístico, la naturaleza… Es una forma de reforzar la conexión entre la universidad y el territorio.
¿Cuántos alumnos tiene actualmente la Universidad de Verano?
Este 2025 superamos los 830 estudiantes, con un perfil que ha ido cambiado notablemente. Ha crecido el número de personas jubiladas, integrantes de determinadas asociaciones especializadas, o aquellos que simplemente forman parte de la institución por el amor y el disfrute de aprender. Además, un 40% de los estudiantes son de fuera de Aragón, lo que da idea de que la universidad se conoce más allá y que los cursos son merecedores de que haya muchos que decidan trasladarse para hacer uso de esta formación académica.
¿Hay algún factor que haya propiciado ese interés?
La difusión. Antes el perfil únicamente se ceñía a estudiantes o desempleados, y ahora el interés llega a asociaciones, colegios profesionales, colectivos específicos…Los medios de comunicación también han influido en ello.
¿Cuáles son las últimas novedades que habéis implementado en la oferta educativa?
La variedad temática es algo recurrente, pero tras este 2025 destacaría cuestiones emergentes como las relacionadas con inteligencia artificial o ciberseguridad. Antes no eran necesarias y ahora se han ido adaptando a cursos emblemáticos que son ya un símbolo para la Universidad de Verano.
En tu caso, antes de ser presidenta de la Fundación también fuiste alumna y pudiste disfrutar de esa formación.
Aceptar el cargo supuso todo un reto, y a su vez, un incentivo. Viví en primera persona los beneficios que ofrece la fundación para personas que estamos en un campus donde, a veces, es más difícil acceder a investigaciones o formaciones especializadas. Poder tener una vía para formarnos, enriquecer currículum y comenzar proyectos ligados al territorio y que contribuyan es un lujo. El alcance de la fundación va más allá de que físicamente tengamos las instalaciones administrativas en el campus de Teruel, y poder influir en ese sentido es lo que más me motiva e ilusiona.
¿Hay algún proyecto de tú época como alumna que recuerdes con cariño?
Gracias a la fundación pudimos realizar varios estudios vinculados al análisis del tejido de la provincia. Uno que me llenó mucho, por ejemplo, nos permitió analizar la participación femenina en las cooperativas de la zona. Son investigaciones que pueden servir como punto de partida de trabajos más amplios, algo que muchos alumnos nos han trasladado. Comienzan estudiando una temática gracias la fundación, y más adelante la pueden ampliar en posteriores convocatorias de otras instituciones.
Se refuerzan vocaciones, igual que ocurre con cursos como el de Periodismo, que trae a profesionales de todo el país hasta Alcañiz.
Así es. Ambas cuestiones serían paralelas. Los cursos sirven para aflorar intereses, vocaciones, y eso a su vez permite que vayan profundizando en lo que se quieren dedicar en su futuro profesional. Y en el caso de los proyectos de investigación, serían las primeras etapas en las que los profesores del campus también asientan investigaciones para que luego otros confíen en ellos en siguientes convocatorias.
¿Qué nivel hay en el campo de investigación provincial?
Si se hace un repaso de los proyectos que se han apoyado desde la Fundación, diría que tenemos un nivel muy alto, consolidado y con temáticas que realmente aportan valor a la sociedad. Son iniciativas habitualmente vinculadas a las titulaciones que tenemos en el campus de Teruel, abordando desde la psicología, el arte, ingeniería, salud biomédica…
¿Hacen falta más recursos?
Siempre. Necesitamos apoyo constante de las instituciones, porque a la hora de gestionar y organizar las actividades, en ocasiones, tenemos hilado un incremento de ciertas partidas de transporte, alojamiento…Y todo ello impacta en el presupuesto. Por suerte, contamos con una red de apoyo indispensable para que nuestra labor sea posible.
¿Cuál es el reto más inmediato?
Reforzar la presencia en toda la provincia. Para nosotros es vital vertebrar territorio, poner en valor los activos locales y todo lo bueno que tenemos aquí, que no es poco.








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