La alcaldesa caspolina, Ana Jarque, cuenta las horas para dar inicio a la celebración del Compromiso de Caspe. Una cita en la que «siempre ha estado vinculada», al igual que el resto de caspolinos con más de 100 voluntarios. Destaca la importancia de todos ellos y la necesidad de conseguir la Declaración de Interés Turístico Nacional para llegar a todo el país, Europa y el mundo.
La Conmemoración del Compromiso se ha convertido en una seña de identidad para Caspe y su gente. ¿Cómo trabajáis para llegar más lejos y que la fiesta no se quede solo aquí?
Primero analizando nuestras fortalezas y las oportunidades que nos da hacer esta inversión económica en Caspe. La fiesta está reconocida de Interés Turístico en Aragón y estamos luchando para que llegue a ser de Interés Nacional y de Interés Turístico Cultural. Una de las fortalezas es la gran participación vecinal y la involucración de todas las personas que viven en Caspe y el alto atractivo cultural y mediático que tiene. No hay que olvidar que es un hecho histórico vivido en la Edad Media y de los más importante de Europa. También debemos trabajar en el modelo económico sostenible y esas ganancias indirectas que se quedan en el territorio, en el comercio local, turismo y servicios.
¿Qué inversión económica aporta el Ayuntamiento?
160.000 euros en un fin de semana. Las cifras que se manejan son buenas, por ejemplo, en el acto central asistieron 2.500 personas y en la oficina de turismo hubo 600 visitas guiadas.
¿En qué fase estáis en cada una de esas declaraciones?
En la tramitación cultural se está recopilando lo que se necesita y creo que pronto llegará. Continuamos proclamando al rey de la corona de Aragón en el espacio, pórtico y edificio y eso ya tiene mucho un arraigo y es muy potente. Respecto al turismo nacional, estamos tratando de llegar a medios nacionales. Se necesita una inversión en medios nacionales, repercusión e inversión económica muy importante. Para esto nos está ayudando el Gobierno de Aragón.
¿Qué salto daría el compromiso con esas declaraciones?
El Compromiso ya es un puente entre pasado y presente, cultura y futuro. Pero, con estos reconocimientos tiene la oportunidad de hacerse hueco y ser conocido a nivel nacional, europeo y mundial.
¿Cómo viven los caspolinos el Compromiso?
Es un fin de semana de ensueño, donde vivimos en el 1412 y ponemos en valor y presumimos de ese acuerdo que se hizo por medio de la palabra. Nos sentimos todos muy identificados y nos convierte en amantes de la historia y patrimonio.
¿Cómo ha ido cambiando y evolucionando esta cita en Caspe?
Quizás más lenta de lo que a mí me hubiese gustado, pero ha evolucionado mucho. Caspe debería vivir los 365 días del año orgulloso del Compromiso y desde el Ayuntamiento siempre apostamos por ello.
Caspe se llena de turistas. ¿Cómo se gestiona su llegada?
Se duplica la población y rondamos las 25.000 personas. También se doblan los servicios de seguridad ciudadana y en los eventos se colocan guardias de seguridad, se pone un equipo de brigada de guardia y duplica la limpieza.
Se duplica la población y rondamos las 25.000 personas. También se doblan los servicios de seguridad ciudadana y en los eventos se colocan guardias de seguridad, se pone un equipo de brigada de guardia y duplica la limpieza.
Se sigue dando mucha relevancia al acto central y a las farsas, de hecho, intervienen más de 100 caspolinos, que sin ellos no sería posible nada y pone los pelos de punta. También la gastronomía, ambientación o la trashumancia, que comenzó el año pasado. Es una oportunidad y hay que venir a verlo en primera persona. Es que es algo que hasta que no lo ves no eres consciente. Al final, impacta mucho ver 1.000 ovejas en la calle. Además, se apuesta por las actividades lúdicas porque el Compromiso no sería lo mismo si no estuviesen las tascas y la gastronomía de kilómetro cero.
¿Cómo vive la celebración Ana Jarque? ¿Ha participado alguna vez en la obra central?
Como todos los caspolinos, los tres días que dura el Compromiso saldré con indumentaria medieval a la calle. Recuerdo, que en los primeros años de Conmemoración, el Ayuntamiento alquilaba trajes y participaba como pueblo. Era muy joven y todo mi grupo nos animábamos. Después mi madre me cosió un traje, que sigo conservando desde que tenía 24 años.
¿Lleva los tres días el mismo atuendo?
No, este viernes por la mañana y cuando vayamos al mercado de San Vicente Ferrer ya iré vestida con mi traje medieval. Tengo un par de vestidos y luego un pellote. Nos vamos cambiando.







