¿Cómo se viven estos días previos desde la alcaldía?
Con mucho trabajo, revisando todo, supervisando los últimos detalles, las agendas y el protocolo. También con los nervios de última hora y haciendo una checklist de lo pendiente.
¿Qué valoración hacéis desde el Ayuntamiento del programa de estas fiestas?
Muy bueno. A pesar de que estamos metidos en la aprobación del Plan Económico Financiero y que los recursos económicos que tenemos son los que son, ha quedado un programa de fiestas con mucha actividad. Tenemos deporte, música, toros de fuego y vaquillas, un día más que otros años. También grandes espectáculos con La Misión, una de las mejores orquestas de España.
Se ha reducido el presupuesto. ¿Ha influido en no traer artistas de renombre?
Sí, ha reflejado en no traer artistas de número uno, que están en este momento en el top de los 40 principales o de la música que escuchan los más jóvenes. Empezamos a mirar precios y un artista de este estilo ronda los 100.000 euros. También dificulta mucho a la hora de contratar el calendario o la agenda que Caspe tiene históricamente para las actuaciones porque los toros de fuego son inamovibles a las 00.00.
¿Por qué se ha elegido a Manolo Royo como pregonero de las patronales?
Primero porque es caspolino de ADN y corazón. Segundo es un humorista famoso que ha pisado todos los escenarios a nivel internacional y un artista en todos los sentidos. Creemos que es el momento de reconocerle y devolverle un miligramo de lo que ha hecho durante toda su vida: llevar la marca Caspe por todo el mundo. Ahora está recién jubilado, y la labor que ha hecho durante toda su trayectoria profesional es incansable.
Llevas la camiseta de La Oficina, que además este año está de aniversario. ¿Qué recuerdas de cuando eras joven y empezaban a juntarse toda la peña?
Cuando eres joven las fiestas se disfrutan mucho y con los amigos se viven las mejores vivencias de la vida y muchos reencuentros cuando los amigos de toda la vida llegan con sus amigos y familias y regresan para estas fechas.
¿Qué anécdotas tienes de esos momentos?
Recuerdo el primer año que se sacaron los toros de fuego. Teníamos 18 años y los chicos querían sacar un toro de fuego. Fuimos al ayuntamiento a hablar con la concejal de entonces, Rosa Maza y nos dijo que si nos atrevíamos a sacarlo. Otra anécdota me lleva a cuando solo teníamos un grifo en la peña y lo que hacíamos era llenar los cubos de agua, y ahí, metíamos los monos de fiestas. Luego, los sacábamos y, entre dos, normalmente las chicas, los escurríamos, y bien escurrido se lo ponían los chicos y ya se ponían el toro de fuego en las espaldas. En la peña tenemos lo que llamamos como ‘la pulsereta’ de fiestas. Pagamos una cuota y desde el café de por la mañana en la plaza, hasta la recena de las 5 de la mañana la utilizamos. Para mí La Oficina es como cuando una familia se sienta alrededor de la mesa el día de Navidad y se empieza a hablar y cada uno dice una cosa, y todo el mundo se respeta.
Este año se cumplen 35 años desde que La Oficina saca el toro de fuego. Doble celebración para estas fiestas.
Es algo emotivo y lo sentimos muy nuestro. Yo nunca lo he sacado, solo un manso y este año ahí estoy. Ponérselo en la espalda y ver la ilusión de los niños y los nervios con los padres es increíble y un momento muy íntimo de padre-hijo. Tenemos que apoyar este tipo de cosas porque no se pueden perder.
¿Son colaboradores los caspolinos?
Sí. Tenemos muchísima suerte porque las peñas son el corazón de las fiestas. Hay mucha participación ciudadana y podemos estar muy orgullosos de que en el programa de fiestas no hay un minuto de descanso, incluso se solapan algunas cosas, a pesar de que hay un día más. Cada peña tiene su espacio y organiza algo.
¿Con qué acto te quedas de las patronales?
El primer día de fiestas es el mejor, el chupinazo y el interpeñazo. Creo que no hay ciudadano, ni caspolino ni visitante que se resista a disfrutar del chupinazo y el interpeñazo. Son momentos de reencuentro y muy felices, que quedan interiorizados para siempre. Estos dos últimos años he estado arriba para disparar el cohete y es impresionante.
¿Qué se piensa en ese momento?
Que suba el cohete y que no baje (ríe). Lo que pasa por la mente es que es un orgullo y honor al ver esa alegría y que todas las personas pueden disfrutar. Por un momento, pueden olvidar ese estrés del día durante los 364 días restantes.
¿Qué te preocupa de estos días?
Que salga todo bien, y no haya incidentes. Queremos responsabilidad y respeto. Vivimos en un mundo en el que el respeto parece que está pasando de segundo plano y tiene que primar el respeto en negrita y mayúsculas, tanto a las personas como el respeto al mobiliario.
¿Se va a incrementar la vigilancia durante estos días de fiestas?
Sí, hay refuerzo de policía local y por horas, en horas clave. También y por la noche va a haber turno de policía local, reforzando en colaboración con la Guardia Civil y con la USECIC El miércoles se reunieron todas las fuerzas de seguridad de todo el territorio para ver cómo reforzaban durante las patronales.
Un deseo para estas fiestas.
Que todo el mundo que venga a Caspe y los caspolinos disfruten como se merecen. Se han preparado unas fiestas con mucho cariño, ilusión y alegría, pensando en todos.








ya se nota el cambio!