¿Cómo acaba una calandina trabajando en producción hidráulica de Endesa, en Huesca?
Estudié ingeniería porque siempre me han gustado las carreras técnicas, y veía que esta era una rama con muchas salidas. Cuando terminé, con el tiempo, me surgió esta oportunidad. Hice unas pruebas en Barcelona y primero entré en un puesto allí, pero aquí había siete plazas y pude conseguir una (para hidráulica). Recuerdo que cuando entré era joven, y aprendí mucho de mis compañeros.
Además fuiste una de las primeras mujeres en ocupar un cargo como este.
Así es (ríe). Cuando en el año 99 iniciamos me dijeron que era la primera chica que entraba para operación y mantenimiento. A día de hoy todavía seguimos siendo pocas.
¿Qué tipo de trabajos realizas?
Mi labor consiste en la operación y el mantenimiento de las centrales que forman parte de la agrupación. Es algo indispensable para que después de 100 años lleguen en el estado que las tenemos actualmente. Además, también me encargo de velar por la seguridad, que todas las operaciones, tanto de operación como mantenimiento, se hagan con la mayor seguridad posible. Es fundamental que todos los días la gente que viene a trabajar vuelva a su casa.
¿Qué papel cumple una infraestructura como una central hidroeléctrica en el día a día del ciudadano?
Hablamos de una energía 100% renovable y gestionable, es decir, la que mejor atiende la demanda del mercado diario. El resto de renovables, en cambio, producen en función del viento o del sol, mientras que en esta tenemos capacidad para arrancar, parar, o regular la potencia que necesita el mercado en cada momento.
¿Han evolucionado este tipo de centrales?
La maquinaria ha cambiado mucho. Es más eficiente, más rentable y autónoma. Antes había trabajadores a turnos, y que tenían que estar continuamente en la infraestructura. Ahora hay muchas labores que se pueden hacer a distancia e incluso por teléfono. Antes éramos más de 100 trabajadores, y hoy estamos seis responsables y cuatro más para atender cuatro centrales.
¿Qué papel cumplieron estas infraestructuras durante el apagón?
El día del apagón hacía falta energía que fuera inmediata y que se pudiera controlar, y eso es posible gracias a la energía hidráulica. Tiene la posibilidad de crear pequeñas ‘islas’, que son bolsas energéticas, y esa producción tiene la capacidad de que si la demanda es de cinco, te da cinco. Es decir, se regulariza sola. Una planta solar, en cambio, entra de golpe, pero le cuesta muchas más horas arrancar. A un ciclo combinado le cuesta 2 o 3 horas, mientras que a las nucleares en torno a 12. La hidráulica es la más rápida, y la más moldeable. Sirvieron para activar la recuperación del suministro.
¿La población es consciente de los beneficios de estas centrales?
No. Cuando pensamos en renovables, siempre vienen a nuestra mente la eólica y fotovoltaica. La hidráulica queda en un segundo plano, y en realidad, además de aportar energía muy limpia, también es importante para lo que es la regulación de los ríos.
¿Qué ocurre cuando hay sequías?
Contamos con reservas, pero en años de sequía como el pasado, estas pueden llegar a pararse. Primero se prioriza el agua de riego, y cuando ya se acaba solo agua de boca. De hecho, nosotros estuvimos en agosto paradas hasta que volvimos a un nivel en el que te dejan turbinar de nuevo. Es una anomalía climatológica cada vez más recurrente.







