El Gobierno de Aragón quiere evitar las enormes pérdidas económicas que supondría un brote de peste porcina en la comunidad. Para ello, convocará próximamente la Mesa de Aragón de Prevención y Lucha contra la Peste Porcina Africana (PPA). Se trata de un órgano técnico multisectorial que «busca reforzar la coordinación y anticipar las medidas necesarias para reducir el riesgo de entrada y propagación de la enfermedad», según han explicado desde la DGA.
La Mesa estará copresidida por la consejera de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Arancha Simón, y por el consejero de Medio Ambiente y Turismo, Luis Biendicho. En ella participarán técnicos de distintos departamentos del Ejecutivo autonómico, representantes de la Federación Aragonesa de Caza, del sector porcino y de otros organismos cuya colaboración resulte necesaria.
La iniciativa responde a la importancia estratégica del sector porcino para Aragón, comunidad líder en producción porcina en España. La región cuenta con más de 4.000 explotaciones, exportaciones superiores a los 2.200 millones de euros y lo que supone un 40% de la producción agraria aragonesa. Este sector constituye, además, una fuente esencial de empleo y actividad económica, especialmente en el medio rural.
Entre los principales objetivos de este órgano destacan la mejora del conocimiento, seguimiento y control de las poblaciones de jabalíes. Asimismo, se revisarán y optimizarán los protocolos de bioseguridad, la toma de muestras y la gestión de cadáveres. De igual manera, se identificarán las necesidades de personal, equipamiento, formación y capacidad de respuesta para el momento en que se detecte un caso.
Respuesta coordinada
La aparición de un foco de peste porcina tendría importantes consecuencias económicas para uno de los sectores más relevantes de Aragón. Esto también afectaría a la actividad cinegética, lo que obligaría a adoptar restricciones y medidas extraordinarias de control.
Por ello, la prevención y la lucha contra la peste porcina exigen coordinación, rapidez en la toma de decisiones, capacidad operativa y colaboración entre las administraciones y los sectores implicados. En ese sentido, desde el Gobierno de Aragón consideran esencial «la colaboración de los cazadores para el control poblacional del jabalí y la detección temprana de animales muertos o enfermos».









