Ariño reunió este sábado a más de 600 personas en la vigesimosexta Exaltación de Tamboas, en una jornada que destacó por la implicación vecinal y la hermandad entre las cofradías de Ariño, Alloza, Berge y Muniesa. A pesar del viento y el frío, los participantes no faltaron a la cita y ofrecieron una muestra "impresionante" de los toques que llevaban meses preparando. «Tuvimos un lleno total. Todo el mundo salió contento y la participación fue sublime», valoró el alcalde de Ariño, Carlos Ros, que destacó el compromiso tanto de la agrupación como de la Cofradía de Jesús Nazareno y la Asociación Exaltación de la Pasión de Cristo.
Junto a las cuatro cofradías fundadoras de Tamboas, Ariño con su Cofradía de Jesús Nazareno y Asociación Exaltación de la Pasión de Cristo; Alloza, con la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz; Berge y su Cofradía San Pedro; y Muniesa y la Cofradía del Santo Rosario y Virgen de los Dolores; participaron otras cinco agrupaciones que llegaban desde las poblaciones invitadas de este año. Desde Santa Eulalia del Campo, sonaron los acordes de la Cofradía de La Sangre de Cristo, la Asociación Amigos del Tambor y el Bombo, de El Burgo de Ebro mostró su pericia con los instrumentos, desde Utrillas, las Cofradía Jesús Nazareno y Virgen Dolorosa deleitó al público asistente, La Cofradía La Sangre de Cristo, llegada desde Letux siguió arrancando aplausos, como todas las participantes y desde La Ginebrosa, fue la Cofradía de Santa María Magdalena quién exhibió todo lo ensayado durante el año, en una plaza abarrotada de gente deseosa de seguir disfrutando de los sonidos de Tamboas. En total, se congregaron cerca de 400 cofrades, que llenaron por completo la plaza de la Iglesia de Ariño.
«La gente colaboró, no se quejó, fueron respetuosos y he de destacar la labor de los voluntarios. Encantado con la recepción de los visitantes y con la gente que vino a visitar nuestro pueblo, como siempre», señaló el primer edil.
Una cita consolidada en la Semana Santa del Bajo Aragón
La exaltación, organizada en esta ocasión por Ariño como población anfitriona, mostró una vez más la unión entre los municipios a través del tambor y el bombo. Las cofradías participantes interpretaron distintos toques tradicionales en una jornada que refuerza los lazos de cooperación cultural entre las localidades que integran la agrupación Tamboas.
Desde la organización ya se piensa en la próxima edición, con el objetivo de seguir fortaleciendo esta tradición sonora que forma parte del patrimonio cultural de la Semana Santa bajoaragonesa.



















