La fotografía de fauna no solo tiene como requisitos primordiales un gran conocimiento del entorno que se quiere inmortalizar y una gran capacidad fotográfica. La cualidad más destacada del buen fotógrafo faunístico es la paciencia, aquella que le permitirá mantenerse quieto y escondido bajo una lona al sol en pleno verano para capturar un instante concreto de un ave determinada. Bien lo sabe Arnau Guardia, a sus 19 años el joven desarrolla esta afición en Caspe, una localidad llena de parajes singulares que, según cuenta el caspolino, «están todavía por descubrir».
Fue antes de los ocho años cuando Arnau tuvo su primer contacto con la naturaleza. «Recuerdo la primera vez que mi abuelo me llevó a ver ciervos en Caspe, verlos tan cerca del lugar que era mi casa fue muy impactante y muy bonito», explica el joven. A los ciervos silvestres pronto le siguió 'El hombre y la tierra', una serie con la que no solo aprendió más sobre fauna y flora, sino que también le sirvió para aprender de forma completamente autodidacta una nueva forma de trabajo, la fotografía de escondite. «En la televisión todo parecía muy fácil, pero la verdad es que no lo fue tanto, para mí siempre ha sido un ensayo-error», añade el joven, que con tan solo 12 años comenzó a trabajar de esta forma.
Así, varios años después, Arnau reconoce que su pasión le lleva a disparar cada año en torno a 30.000 instantáneas, de las cuales apenas se acaban tomando como buenas entre 20 y 30. Todo ello como resultados de "cientos de horas de trabajo y más de 10.000 kilómetros recorridos tan solo en 40 kilómetros a la redonda de Caspe".
Caspe como paraje faunístico por descubrir
Aunque el joven reside actualmente en Barcelona, lugar en el que cursa sus estudios de Biología, está unido a Caspe por una estrecha relación. «Gran parte de mi familia paterna sigue en Caspe y es allí donde he pasado los veranos y a donde iba siempre que podía con mis padres». A sus 19 años, Arnau se ha convertido en un gran conocedor del entorno y se sorprende de que no sea un espacio mucho más conocido. «Es curioso como viene gente desde Estados Unidos y Japón a hacer fotos y los que lo tienen en la puerta de casa ignoran el potencial», explica el joven.
En este sentido, el fotógrafo destaca la gran variedad de parajes entre los que se cuentan acantilados, saladas o bosques que son únicos y no se encuentran en muchos rincones. Asimismo, el joven también destaca la cantidad de aves que son características de este espacio como por ejemplo especies muy características de avutardas.
Para Arnau, la fotografía de escondite no es solo una técnica más, sino que supone la mejor forma de conocer a la fauna de un lugar. Aunque son muchas horas -ha llegado a pasar 16 horas tumbado en el Pirineo- asegura que los resultados valen la pena. «Al final, cuando estás allí las aves no te ven y su comportamiento es mucho más natural de lo que sería en cualquier otro tipo de ambiente», explica.
Respeto como eje fundamental de la actividad
Uno de los puntos más importantes a la hora de adentrarse en la fotografía de naturaleza es el respeto por el entorno y los animales, destaca. «Muchas veces pensamos que no pero el simplemente hecho de coger el coche o ir caminando por el campo tiene consecuencias para el medio ambiente», explica. De ahí la importancia de interferir lo menos posible con el resto de especies, convirtiéndose así la fotografía desde escondite una de las mejores opciones. «Normalmente llegas muy pronto por la mañana, cuando la actividad de las aves es muy baja e intentas molestar lo menos posible», relata el joven. La explicación es muy sencilla, a mayor molestia, menos fotos. Unas dificultades a las que se añade el componente ético que supone interferir con las aves.
En su caso, esta realidad solo se hace posible gracias a un equipo adaptado a la ocasión. Lo que comenzó con varias cámaras compactas, regalos de sus padres con los que suplir la curiosidad infantil se ha convertido ahora en una de alta gama con la que desde 2016 el joven asegura que obtiene «muy buenos resultados». En este sentido, reconoce que aunque la paciencia y la destreza son muy importantes, no sería posible obtener resultados sin tener un buen equipo.
Caspe y su entorno no han sido el único lugar en el que Arnau ha fotografiado. ¿Su último gran viaje? Islandia. Unos paisajes que el joven califica como «únicos». «En este tipo de viajes hay que marcar unos objetivos de que es lo que se quiere ver y a partir de ahí tener paciencia y una actitud positiva», añade.

























Impresionante trabajo, gente así da esperanza al Bajo Aragón.
Enhorabuena Arnau, preciosas fotografías!
Dentro de nada, fotos a aerogeneradores. Que pena porque las fotos son impresionantes. Suerte Arnau.
hola arnau . molta sort.
Excelentes fotografías, te auguro un futuro brillante Arnau. Enhorabuena.
enhorabuena. Son unos grandes trabajos y una buena trayectoria
enhorabuena por las peazo fotos tío, tengo un sitio muy cerca de caspe en la que ya he visto cabras montesas desde muy cerca en varias ocasiones, no me importaría llevarte para que las fotografíes…no lo pongo por aquí el sitio por si hay algún furtivo leyendo…jejej un saludo te dejo mi numero
Muchas gracias por compartir la información si que se necesita muchas hora para conseguir ese tipo de fotografía
Qué interesante el trabajo de este joven de ‘ascendencia’ caspolina.
En Caspe también hay cabras, ciervos, corzos y jabalí.
Muchas gracias por compartir la información si que se necesita muchas hora para conseguir ese tipo de fotografía
muy bonitas las fotos de los pobladores de las tierras de Caspe, adelante.
tus fotografías son preciosas, Arnau, sigue trabajando así, lo disfrutaremos todos. gracias y ánimo para lavarte un buen futuro en la fotografía.
podrías exponer en caspe tus fotos
Empaste muy joven yo ami me a gustado la fotografía de siempre mi primera máquina analógica olimpus om1 después minolta 7xi analojina y la fotografía de aves la e empezado ahora de jubilado tengo 76 años y es una gozada mi entorno es el aljarafe sevillano te felicito por tus fotos expuestas e hora buena un saludo
Arnau, qué fotografías tan preciosas, y qué aves tan bonitas… Me ha impresionado la del abejaruco, qué colores tan intensos, brillantes, vivos, … y qué bonito ver cómo se alimenta.
Muchísimas gracias por lo que compartes.
El hombre y la tierra, mi programa favorito de cuando era pequeña.
Sigue así, abriéndonos los ojos con tus imágenes tan hermosas.
Hola Arnau,
que fotos tan bonitas!!, menuda paciencia que tienes para poder captar así la fauna.
Un gran saludo.
Natalia