En los caminos donde tienen menor acceso los coches o las motocicletas, el paso tranquilo y sosegado de un caballo se convierte en una herramienta clave de vigilancia. Es uno de los principales beneficios de trabajar con el Grupo de Caballería de la Guardia Civil porque, ahí, en terrenos abruptos o caminos estrechos donde otros vehículos no pueden entrar, el caballo acompañado de su jinete, consigue lo que en muchas ocasiones con otros medios no se podría llevar a cabo, pero también es importante el entrenamiento y cuidado que practican para lograrlo. "Los sometemos mucho a situaciones de estrés, que es el principal medio en el que trabajamos la Guardia Civil. Ruidos de tiros, fuego, luces o distintos tipos de sustratos", explica Lourdes Martínez, mientras está montada a los lomos de Gigante.
Desde lo alto del caballo, los guardias pueden observar con claridad el interior de vehículos o recintos vallados, algo que en más de una ocasión ha permitido detectar actividades ilegales ocultas a simple vista, como plantaciones de marihuana en viviendas o fincas cercadas. El silencio es otro de los factores determinantes. El caballo avanza sin apenas ruido por el campo, lo que facilita que personas que trabajan en explotaciones agrícolas, posibles delincuentes o incluso otros compañeros no perciban su llegada. "En ocasiones no nos ven llegar las delincuentes gracias al silencio de los caballos", defiende.
Detrás de cada servicio hay también un cuidado constante de los animales. Cuando una comandancia solicita apoyo de la unidad de caballería, la prioridad, explican, no es el alojamiento de los agentes, sino la estabilización de los caballos. Que estén cómodos, bien atendidos y en buenas cuadras es esencial, ya que de ello depende el vínculo de confianza entre jinete y animal, una relación que se construye día a día y resulta clave para el trabajo en el terreno.
Los agentes que han venido al Bajo Aragón Histórico proceden de la base de Valdemoro (Madrid), donde hay unos 140 caballos. "Allí tenemos compañeros de la Guardia Civil que se encargan de su alimentación y su cuidado. También a veterinarios que están atentos a los caballos todos los días para cualquier necesidad que tengan", añade.
En la zona los transportan a través de un camión que consta de seis plazas para los caballos y va adaptado específicamente para su comodidad. "Cada animal lleva su separador, la caja está climatizada y el suelo es de goma absorbente, lo que hace que viajen mucho más cómodos que en otros tipos de camiones", defiende, Antonio Álvarez, Guardia Civil y conductor del vehículo.












Me encanta, que se encuentren por aquí, valoro su eficacia y entrega para el resguardo de la población rural, y por supuesto muy agradecida a la Guardia Civil.