Alcañiz continúa intensificando sus esfuerzos para frenar la expansión de la avispa asiática en el municipio. Tras el hallazgo el pasado verano de nueve nidos de vespa velutina, durante el mes de marzo se iniciaron labores preventivas con la colocación de una veintena de trampas en la ribera del Guadalope. La actuación ha sido posible gracias a la colaboración entre el guarda de montes del Ayuntamiento de Alcañiz y los Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón, con el objetivo de capturar a las avispas reinas antes de que puedan formar nuevas colonias. El resultado ha sido significativo: se han contabilizado hasta 62 reinas capturadas.
El concejal de Medio Ambiente, Ramiro Domínguez, ha calificado la cifra como «preocupante», ya que refleja el avance de esta especie invasora en el entorno del río Guadalope. Además, también se han detectado algunas avispas más pequeñas, identificadas como las primeras obreras de colonias en formación. Igualmente, apicultores de la zona han alertado de la presencia de avispa asiática cerca de sus colmenas. En estos casos, las abejas adoptan una posición defensiva en la entrada, lo que altera el funcionamiento habitual de la colmena.

Las trampas selectivas instaladas, del modelo VespaCatch, están diseñadas para capturar exclusivamente a la vespa velutina, evitando la entrada de especies autóctonas. A este sistema se han sumado trampas artesanales elaboradas con botellas de plástico, todas ellas con un atrayente natural a base de agua, azúcar y levadura fresca. El dispositivo se mantendrá activo hasta el mes de mayo, con un refuerzo en las labores de seguimiento debido a la magnitud de las capturas registradas.
Desde el Ayuntamiento se insiste en la importancia de la colaboración ciudadana para localizar posibles nidos primarios, que suelen tener un tamaño similar al de una pelota de tenis y pueden encontrarse en edificios cercanos al río o en salientes de tejados. Asimismo, se recuerda a la población que no se deben manipular ni destruir las trampas instaladas, ya que se ha demostrado su eficacia para contener la expansión de esta especie invasora, que supone un riesgo tanto para la apicultura como para la salud de personas y mascotas por sus picaduras.








