"Esto no lo vamos a volver a ver en la vida". Entre múltiples aplausos, este fue uno de los comentarios que pudo escucharse este martes en Belmonte de San José, un pueblo que, en plenas fiestas patronales, llenó su iglesia para disfrutar del concierto de Roman Perucki, uno de los organistas más importantes del panorama de la música internacional. Con su concierto, el músico polaco fue el encargado de inaugurar el II Ciclo Internacional de Órgano organizado por el Instituto de Estudios Turolenses (IET) de la Diputación de Teruel, una ocasión que le sirvió tanto para emocionar a un variado público, como para conocer de primera mano un órgano que además de un instrumento es considerado como todo un símbolo patrimonial y de identidad para su población.
No todos los días uno puede presenciar tocar al director de la Orquesta Filarmónica del Báltico en un pueblo del Bajo Aragón, y eso es algo que Jaime Antonio Marqués sabía desde que este concierto se anunció hace semanas. Natural de Barcelona, este profesor de música ya jubilado que vive desde hace años en el pueblo natal de su mujer fue probablemente el siguiente gran protagonista del concierto que este martes consiguió algo bastante inusual: llenar una iglesia gracias a la música.
En Belmonte, Jaime Antonio es conocido como «el gran cuidador» del órgano de la iglesia, un instrumento que por pura pasión toca todos los días del año para procurar que su sonido se mantenga vivo. Lo hace con y sin público, aunque confiesa que nunca antes se había emocionado tanto como al tocar junto a un maestro de los grandes, tal y como definió a Perucki. En el concierto del martes, Jaime estuvo junto a él durante todas las piezas. Su papel fue fundamental, ya que él mismo era quien se encargaba de pasar las partituras y guiar a Roman en un órgano que conoce a la perfección. «Ha sido un placer y una oportunidad para un tipo de música que debemos promocionar porque es la base de los estilos actuales», explicó Marqués.
El sonido que se pudo escuchar en la iglesia de El Salvador provenía de un órgano que tiene más de 200 años de historia. Durante todo este tiempo, antes de Jaime Antonio, han sido otros muchos los encargados de procurar que, pese a circunstancias como la llegada de la Guerra Civil, el potente instrumento continuara funcionando y sin destruirse. Sus inicios se remontan al año 1747, cuando a través de un encargo los hermanos Turull, naturales de Cretas y con organería en Calanda, fueron los encargados de construir este famoso órgano. En algún punto de la historia su sonido se apagó hasta la mitad del siglo XX, y fue en 2007 cuando el entonces alcalde, Víctor Angosto, decidió encargar su reconstrucción para que este pudiera volver a sonar tal y como lo sigue haciendo hasta día de hoy.
Es toda esta larga trayectoria lo que convierte al órgano de Belmonte en un símbolo que es considerado como Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, igual que la Casa Consistorial del pueblo. Este concierto es, según explicó Carlos Paterson, responsable del área musical del IET, una oportunidad más para poner en valor un tipo de música que en su día ya llenó innumerables iglesias. En esta ocasión, Perucki interpretó un programa muy específico para este tipo de instrumentos: piezas del siglo XVI, XVII y XVIII italianas, holandesas o polacas mezcladas con el sonido típico del órgano aragonés. "La unión de la cultura polaca con la aragonesa demuestra el poder del arte, que consigue que diversos estilos se pongan en conjunción. Debemos valorarlo porque ahora será él quien pueda promocionar nuestro gran patrimonio», afirmó Paterson.













