Belmonte de San José ha vuelto a retroceder a 1232 como lleva haciendo cada Sábado Santo desde comienzos de los 2000. La localidad ha propuesto un plan diferente para vecinos y visitantes para dar a conocer el año en el que Alvar Ferrández, Comendador de la Orden de Calatrava, les concedió la Carta Puebla que les otorgó su independencia de Alcañiz y les daba soberanía municipal.
La localidad al completo se ha transformado para meterse de lleno en el siglo XIII. En las calles engalanadas se han extendido diferentes puestos que han dado forma al mercado medieval con artesanía, alimentación y flores que ha dinamizado las calles junto a los talleres pensados para todos los públicos tanto infantil como adulto además de los vuelos de aves rapaces y las demostraciones de oficios como la forja.
Aunque la historia es la que es, la recreación de la Carta Puebla, punto central de la jornada, nunca es exactamente igual. Este año, además, ha contado con una novedad destacable porque es la primera vez que han subido mujeres al escenario. "Hemos tenido un pequeño guiño a que ellas también participaron en la repoblación de estas tierras aunque nunca salían en los documentos", explica el alcalde, Alberto Bayod, quien participa en la recreación.
El Ayuntamiento colabora con la celebración de la Carta Puebla, aunque el peso de la organización recae en la Asociación Cultural Amigos del Mezquín. Junto a Bayod, los ediles Raúl Boix y Javi Angosto, están al frente de la logística y mercado y en la coordinación de los guiones de las diferentes representaciones en la calle. También la Asociación Calatravos y Mesnada de Alcañiz se han implicado desde el principio y son parte de esta recreación con actividades y ayudando con la vestimenta.
Son vecinos del pueblo los que se encargan de esta recreación desde hace más de diez años cuando tomaron el testigo hace años al grupo de teatro que lo realizaba en las primeras ediciones. La implicación es total y, no solo por aquellos que se suben al escenario, si no también por quienes se ocupan de logística e, incluso de montar puestos. «A lo largo de los años también vamos mejorando la vestimenta, cuidando más los detalles gracias a la ayuda de la Asociación Calatravos y Mesnada de Alcañiz, que se han implicado desde el principio y son parte de esta recreación», añade.
La fiesta tiene relevo, porque los que empezaron a colaborar de niños ya son jóvenes. Las nuevas generaciones también participan y los más pequeños han contado durante todo el día con un puesto. «Es genial porque hacemos este día de forma anual y siempre hay gente con ilusiones renovadas que tira de todos. Y aportan ideas. De hecho, de ellos salió la idea de hacer una quema de brujas por la noche, eso se ha ido añadiendo», apunta Bayod.














