Tres bodegas del Matarraña han sido reconocidas en los Premios Vino de Aragón 2026. La más destacada ha sido A Maru de Gasconne de Cretas que ha conseguido uno de los cuatro Grandes Oros y dos Oros, mientras que la bodegas Mas de Llucia de Rafales y Venta d’Aubert de Cretas han conseguido dos oros.
La bodega ha obtenido el Gran Oro gracias a su vino Gran A Maru 2023, un vino crianza con una fermentación de 24 meses en ánforas y barricas de roble francés. Para realizarlo se cuida hasta el último detalle, según el vinicultor y propietario Gonzalo Iranzo, «de muchos kilos de uva se obtienen muy pocas botellas». Esa selección le otorga unos toques sedosos que lo dotan de personalidad y complejidad, algo muy valorado por el jurado. De este, Iranzo destaca su formato: «lo que más valoro es que los 30 profesionales hayan probado nuestro vino a ciegas, sin saber de quien era, por lo tanto se da aún más valor al producto».
En cuanto a los dos oros fueron obtenidos por el tinto A Maru 2023, el cual es similar al Gran A Maru aunque no tiene la exigencia del anterior ni tampoco su tiempo de crianza. Y por el blanco Muthum, una garnacha blanca muy parecida al Chardonnay pero con tonos florales dados por los campos de lavanda ubicados a lado de los viñedos.
Además de la bodega cretense, otras dos más del Matarraña han sido reconocidas en este certamen con un oro cada una. Por un lado encontramos a Mas de Llucia con su vino Tres Hermanas 2023, un vino ecológico de garnacha blanca elaborado con las propias uvas de la finca, que posee un cuerpo mediterráneo y una gran potencia aromática. Por otro, la bodega Venta d’Aubert también ha sido reconocida por su vino Solo 300 2023, un vino ecológico de garnacha tinta, siendo un vino elegante y estilizado en el paladar.
Las tierras del Matarraña juegan un papel clave dentro de todos los vinos premiados, los limos y las arcillas del suelo aportan un gran valor al producto. Con respecto a los vinos de A Maru de Gasconne, Iranzo cree que «las fuerzas energéticas del suelo confieren al producto unas características muy singulares y de mucha fuerza».
Iranzo ya piensa en los futuros proyectos de su bodega entre los que se encuentra la recuperación de la variedad Morenillo en el Matarraña, la cual no se prevee para dentro de unos meses sino que a largo plazo. «Esperamos que para dentro de un par de años estemos haciendo vino con esta variedad, un vino de poco grados pero lleno de complejidad», afirma el vinicultor.







