Las primeras plantaciones del pistacho en Aragón se sitúan al año 2010, sin embargo, no fue hasta el 2018 cuando el «boom pistachero» empezó a tener cada vez más presencia y a convertirse en una opción para algunos agricultores. «Desgraciadamente, la falta de rentabilidad de los cultivos tradicionales hace que se busquen alternativas para diversificar las explotaciones», señala Ángel Morlanes, presidente de la Asociación de Pistacheros de Aragón. Repasando los datos, en la comunidad autónoma durante la campaña de 2023 se contabilizaron 1.250 hectáreas con una producción total de 35.000 kilos de pistacho seco. Por provincias, Zaragoza es la que contó con una mayor superficie en torno 750 hectáreas, seguida de Huesca con 250 y Teruel casi con las mismas.
Asimismo, el Bajo Aragón Histórico también se hizo eco de este cultivo y en poblaciones como Valdealgorfa, Muniesa; Estercuel; Valjunquera; La Fresneda; Alcorisa; Aguaviva; Andorra; Alloza; Muniesa; Valmuel; La Portellada; Híjar; Samper de Calanda; La Puebla de Híjar y Albalate optaron por adentrarse poco a poco. Se calcula que hay plantadas entre 150 hectáreas de pistacho entre todas las poblaciones. Por ejemplo, en el caso de Valdealgorfa las primeras plantaciones fueron en el año 2013 y en la actualidad cuentan con unas ocho hectáreas y siete variedades distintas.
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Rentabilidad del pistachero
El pistachero es uno de los frutales que más le cuesta generar beneficio, de hecho hacen falta más seis años para que alcance su máxima producción. Es un árbol que necesita aproximadamente 1.300 horas de frio, estar a 7 grados entre los meses de noviembre y abril para que el frutal entre en reposo invernal, además de veranos largos y calurosos que aseguran una buena maduración y que el pistacho pueda abrirse en el árbol. Son necesarias 3.600 horas de calor entre abril y septiembre. A todo ello, se añade el factor del granizo y humedad, que en Aragón es uno de los mayores problemas. «La humedad ambiental alta en época estival hace que el fruto no madure correctamente, no se desarrolle bien y tenga problemas de enfermedades», insiste Morlanes.
En este momento se estima que en una buena temporada se generan 700 kilos de pistacho seco por hectárea en secano y 1.500-2.000 en regadío. En el caso de la campaña anterior «fue muy bien y se recogieron muchos más kilos de los esperados» con más de 35.000 en Aragón. «Se nota mucho si las tierras son buenas y si están bien cultivadas», asegura Morlanes. No obstante, la próxima campaña se estima que «será menos buena, ya que los pistacheros son árboles que una temporada tienen una rentabilidad normal y a la siguiente entran en ‘off’ y no producen apenas», recalca José Bonfil, agricultor de Valdealgorfa.
En cuanto a las variedades, los aragoneses apuestan por la ‘Kerman’ originaria de California, (Estados Unidos). Esta tiene sus pros y contras y es una de las que mayor porcentaje de pistachos vacíos produce, en torno al 20%. Además, aunque en menor medida, también se planta ‘Sirora’, de raíces australianas. Las dos están destinadas a utilizarse como aperitivos y comerse en fresco. Asimismo, se está plantando ‘Larnaka’, de origen chipriota, destinada a la industria y que «parece que en Aragón se está adaptando», explica Morlanes.
Asociación de pistacheros
Es una realidad que el pistacho está cada vez más asentado en Aragón. Por ello, desde el año 2018 se fundó una asociación que cuenta en la actualidad con más de 100 socios y supera las 700 hectáreas, más de la mitad de la superficie plantada en la comunidad autónoma. Asimismo, están centrados junto a otros agentes en dos proyectos de investigación. Uno de ellos, ‘Apistara’, dedicado al estudio climático del cultivo y el otro, ‘Pistazero’, sobre el manejo de la poda.









mientras esté subvencionado por plantar y pagen bien el kilo habrá como la almendra cuando no ganen lo que quieran les pagarán por arrancarlos y mientras tanto a esperar la PAC