Quien quiera conocer el pasado de Tronchón, tan solo debe adentrarse en su recién inaugurada cabina de la memoria. Nada más acceder a esta pequeña localidad del Maestrazgo, en el mismo parquin, hay una antigua cabina de teléfono rotulada con su nueva función e iluminada por las noches. En el interior, contiene recuerdos de los vecinos más mayores plasmados en diferentes tarjetas. También se asoman memorias de los jóvenes, cuyas vivencias más actuales se convertirán igualmente en un futuro en huellas del pasado. El visitante puede colaborar contando su propia experiencia en el pueblo. A través del código QR que hay en las hojas, se accede a una plataforma virtual donde dejar una nota.
Con las aportaciones de locales y forasteros, se recuperan recuerdos de una forma de vida tradicional que ya ha desparecido y se continúa engrandeciendo el patrimonio cultural inmaterial del municipio. La propia cabina de teléfono, que estaba guardada en un almacén, es un vestigio que las nuevas generaciones ni siquiera han llegado a conocer. «Se quitó hace unos 20 años. La gente joven ya se ha criado con el móvil y no tiene ese recuerdo. Entonces, una manera de conservación es ponerla en uso», detalla el alcalde de Tronchón, Roberto Rabaza.
Para crear este proyecto, se hicieron una docena de entrevistas entre los vecinos. «Hemos intentado que sea participativo, porque al final cuando una cosa es de todos funciona mejor. Cuando ves que ha quedado tan bien te sientes orgulloso y estás muy contento de que tu pueblo atraiga más turistas», señala Rabaza.
'De Tronchón'
La cabina de la memoria forma parte 'De Tronchón', un innovador proyecto de turismo etnológico, impulsado por la Comarca del Maestrazgo en colaboración con el Ayuntamiento, gracias a una subvención del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE). La inauguración se celebró el pasado 6 de diciembre y, posteriormente, se presentó en enero en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) de Madrid, en el stand de Aragón.
El proyecto incluye también la rehabilitación de espacios históricos como los hornos cerámicos, el alambique para destilar plantas aromáticas, el lavadero del Gallo y otros lugares emblemáticos. Otra acción es la creación del itinerario 'Camino de las Horcas'. El visitante puede recorrer espacios singulares como el lavadero del Zafarech, una calera histórica, el barranco Quiñones, la quesería donde se produce el famoso queso de Tronchón, y el corral de la Villa.
Además, y dentro del concepto conocido como narrativas vivas, se han colocado personajes en lugares clave, como una lavandera en el lavadero del Zafarech o un alguacil en su recorrido para anunciar los bandos. Hay varias placas cerámicas con códigos QR que permiten acceder a audioguías que enriquecen la experiencia. A los característicos sombreros de pelo de conejo del municipio también se les dedica una exposición, configurada por paneles explicativos que narran la historia de esta antigua industria local.
«Queremos atraer turismo durante todo el año. En estos pueblos pequeños, en los que a veces la oficina de turismo solo está abierta en fines de semana, puentes y verano, estos proyectos ayudan a que los visitantes puedan de una manera autónoma darse una vuelta por el pueblo y conocer su historia a través de las audioguías», subraya Rabaza.







