El Parque Arqueológico El Cabo de Andorra ha dejado de ser solo un vestigio del pasado para convertirse en un verdadero poblado íbero con alma, con voces, con fuego y con vida. Las Jornadas de Cultura Íbera, celebradas durante el fin de semana, han vuelto a transportar al siglo V a.C. a todos aquellos visitantes que han querido anteponerse al calor de este sábado de junio, en una nueva edición que ha fusionado divulgación y espectáculo.
Una jornada marcada por el imponente sol y temperaturas que han rozado los 32º en la villa minera, y que poco han importado para llenar de actividad el poblado, situado en el cerro de San Macario. Aunque su sitio original no es este. "El antiguo poblado se vio afectado por los movimientos de tierra de una explotación minera, y se decidió trasladarlo piedra a piedra hasta el enclave donde se encuentra hoy en día" relatan desde la Asociación Cultural Sedetanos del Cabo de Andorra, su presidente Emilio Gracia, y su secretario, Andrés Ruiz, quienes desde la organización hacen una gran labor por difundir este importante patrimonio "no tan conocido en nuestra historia", aseguran.
Durante la mañana, los pocos visitantes que han podido acercarse han descubierto de primera mano cómo se elaboraban piezas de cerámica, presenciar su cocción en horno de barro, observar el arte de la fundición, la fabricación de jabón de ceniza o el funcionamiento del tradicional telar de pesas. Todo con explicaciones vivas, didácticas y cercanas, que convirtieron cada rincón del yacimiento en una pequeña escuela del tiempo. "Creemos que de esta manera, con las visitas teatralizadas, es mucho más dinámico, demostrar cómo eran los íberos, y sobre todo para que los más jóvenes se queden con esas imágenes", destacan desde la organización.
Uno de los momentos más esperados fue la visita teatralizada nocturna, celebrada el viernes y que se repetirá esta noche a las 22:00 h. Con plazas limitadas y gran aceptación, los asistentes siguieron a una guía que abrió las puertas del tiempo, acompañándolos en un recorrido escénico entre casas de piedra, luces cálidas y personajes que narraban historias en primera persona. La asociación Sedetanos del Cabo, con su impecable recreación de vestimenta y costumbres, se encargó de hacer que la noche brillara. "Es una de las actividades que mayor reclamo tiene, porque con las luces el poblado cobra otra vida, aunque ayer no hizo una noche especialmente buena en cuanto a la visibilidad" afirmaban algunos organizadores.
Detrás de todo esto hay alrededor de 30 personas, que con pasión y de manera desinteresada, dedican parte de su tiempo a organizar estas jornadas que llevan desde 2016 realizándose, y que ayudan a difundir la riqueza patrimonial de Andorra. Además, con la ayuda de diferentes campos de voluntariados, donde han participado jóvenes de toda España, la asociación ha podido reconstruir varias viviendas. Actualmente, el poblado cuenta con cuatro casas recuperadas en su totalidad y su propósito es continuar reconstruyendo más. De hecho, ya se está trabajando en una quinta casa y también en el torreón de vigilancia, el cual se quiere recuperar la altura original, que serían de unos 7 metros. «Queremos que el poblado tenga el mayor aspecto posible al original, para ello utilizamos materiales que se usaban entonces para la reconstrucción de las casas», explican desde la asociación.
Las Jornadas de Cultura Íbera de Andorra continuarán esta noche, con una segunda visita nocturna teatralizada con plazas limitadas. Seguirán el domingo a partir de las 10:00 hasta las 14:00 con acceso libre, y a partir de las 11:00 con una visita guiada que pondrá el broche final a estas jornadas.




















