384 años son ya los que han pasado desde que tuvo lugar el Milagro de Calanda, pero sus vecinos continúan conmemorando sin falta este acontecimiento, uno de los más destacados en la historia de la localidad. Este año el aniversario (29 de marzo) coincidía con el día de la Rompida de la Hora, y por ello mismo la celebración se trasladó finalmente a este lunes 1 de abril.
El día comenzó a las 06.00 con la salida del coro de Despertadores, y la procesión y misa de Caballeros y Damas de la Corte de Honor. A las 08.30 la banda de cornetas y tambores de la cofradía de El Encuentro hacía su tradicional recorrido por las calles de la población, uno de los actos más queridos entre sus integrantes y resto de vecinos. Algunas horas después, a partir de las 11.30, la programación continuó con una misa mayor que este año contó con la participación del actual Arzobispo de Zaragoza, Monseñor Carlos Escribano, quien visitó la localidad por primera vez para "uno de los días más importantes para Calanda".
Ya por la tarde, los devotos volvieron a congregarse para dar paso al Rosario-Procesión organizada por los mayorales del Pilar. El momento, como siempre, contó con una gran afluencia de vecinos a modo de público, y en él también participaron los niños que este año toman la Comunión. El coro parroquial y la banda musical Gaspar Sanz, también fueron protagonistas en las diversas celebraciones de este día.

El milagro mejor documentado de la historia de la cristiandad
El protagonista del Milagro de Calanda es Miguel Pellicer, un calandino de 23 años que sufrió un accidente mientras conducía un carro. El joven cayó del vehículo, cargado de trigo, y una rueda le aplastó la pierna derecha. Tras pasar varios días en el Hospital de Valencia, pidió ser llevado al Hospital de Nuestra Señora de Gracia en Zaragoza, donde el doctor Estanga tuvo que cortarle la extremidad. Desde entonces, Miguel se convirtió en un mendigo que pedía a la puerta de la Basílica del Pilar, de la que era muy devoto desde su niñez, ya que existía una ermita con su advocación en Calanda. Por las noches, ungía su muñón en el aceite de las lámparas encendidas a la Virgen hasta que un 29 de marzo de 1640, recuperó su pierna.
Para los creyentes, se trata del milagro mejor documentado de la historia de la cristiandad. Las principales fuentes sobre las que se basa son dos: el acta que levantó el notario de Mazaleón el 2 de abril de 1640, cuatro días después de los hechos, y la sentencia del proceso canónico iniciado por el arzobispo de Zaragoza para verificar el milagro. A partir de estos dos documentos se configuró la versión tradicional del Milagro de Calanda, que hoy da nombre a una calle de la ciudad, ubicada entre el Ayuntamiento y el templo del Pilar.







