A sus 91 años, Pilar Callao Ballesteros continuaba disfrutando de los pequeños placeres de la vida como los paseos al sol o las conversaciones con sus seres queridos. Su fallecimiento ha sido muy sentido no solo por su familia y amigos, sino también por todos los vecinos de Caspe que tuvieron la oportunidad de conocerla. "En los últimos 8 o 9 años he venido una vez a la semana a Caspe para verla y salir a pasear con ella por el parque y me sorprendió mucho que todo el mundo la saludaba e, incluso, los coches le tocaban la bocina. Esto me mostró lo mucho que la conocía la gente y que era una persona muy muy querida", explica su sobrino Joaquín Rubio.
Pilar, en realidad, era mucho más conocida como Pilarín entre los caspolinos, quienes ahora, más mayores, la recuerdan con especial cariño junto a los jueves infantiles que conducía en Radio Caspe, donde trabajó como locutora. Lola López fue una de esas niñas que con 12 años, cada jueves, saltaba de la cama con la ilusión por volver a la radio. "Para mí los jueves infantiles eran fiesta mayor porque íbamos a la radio a cantar junto con Alfredo Grañena que era nuestro guitarrista y nos acompañaba a todos. Éramos un montón de crías, unas 8 o 10, porque no había sitio para más ya que era un espacio chiquitín. Nos lo pasábamos pipa y Pilarín era un cielo de mujer, tenía mucha paciencia con nosotros", cuenta.
Tan especial fueron estos jueves infantiles para Pilarín que, en esa cita semanal, conoció a la que sería uno de sus grandes apoyos y amigas en la Ciudad del Compromiso: Catalina Navarro. "En esos años hicimos muchísimos amigos y amigas entre ensayos y cantos. Los jueves infantiles eran un acontecimiento y algo maravilloso. Fueron unos años muy majos. Nosotras nos conocimos allí y desde entonces hemos sido amigas", recuerda.
Cada vez que Pilarín decía que estábamos en el aire, a mí me entraban todos los miedos escénicos pero ella siempre nos llevaba bajo su ala
Lola López. Participante en los jueves infantiles
Para Lola, esos jueves también suponían grandes nervios: "Cada vez que Pilarín decía que estábamos en el aire, a mí me entraban todos los miedos escénicos y me aceleraba mucho cantando pero ella nos ayudaba mucho, siempre nos llevaba bajo su ala. Esa mujer tenía una paz y una bondad que no he conocido en otras personas".
Pilarín formó parte de la casa de Radio Caspe junto con su marido Octavio Jover, también fallecido, quien fue director de la emisora en los años de los jueves infantiles. "Octavio estuvo en la radio hasta que se jubiló e íbamos allí en familia", apunta Catalina.
Pero Pilarín no solo era conocida como locutora sino también como enfermera, profesión que ejerció durante varios años en el centro de salud de Caspe. "Estuvo muchos años trabajando en el ambulatorio, era una persona que se daba a todo el mundo y ayudaba con aire de cariñosa y sonrisa", destaca Catalina.
Joaquín, su sobrino, explica que uno de los momentos vitales que más marcaron a su tía fue la muerte de su hermano. "Ella ha sido muy feliz pero eso es algo que siempre ha tenido presente. Yo me quedo con todas las conversaciones y paseos que hemos mantenido en estos últimos años y haber podido estar con ella en sus últimos momentos de vida, en los que me pude despedir diciéndole que la he querido mucho, la quiero y la seguiré queriendo toda mi vida y la tendré presente conmigo", dice.







