Con un mapa en la mano que se había preocupado de preparar para la ocasión, Pepe Laguna fue guiando la excursión con la que se abrió la programación de Cañarte. Hasta que no llegó a la plaza de España a las 10.30, la hora fijada, no sabía con cuantos oyentes iba a contar pero siempre hay público en estas jornadas que exploran la relación entre el paisaje de caña de La Puebla y diferentes manifestaciones artísticas con la organización de la Asociación Musical ‘Fuera de Tono’ y el Ayuntamiento.
Con alrededor de una treintena de personas contó el naturalista poblano tanto del pueblo como de otras localidades aledañas en un recorrido previsto para dos horas pero que acabó por alagarse unos tres cuartos de hora más. Algo lógico porque el público no tenía prisa y además, las explicaciones merecían tiempo. «Y eso que me contengo porque si no, estamos todo el día», reía. A las explicaciones de Laguna se sumaron las de José Bello que, como buen maestro que fue, acumula datos e historias en su memoria que siempre son bien recibidas escuchar.

Hubo que tirar de memoria en algunos momentos del paseo de la mañana del sábado, porque se habló de las plantas que iban saliendo al paso y de sus usos. La gran mayoría relegados a tiempos pasados. El grupo salió desde el arco de San Roque caminando junto a la acequia de las aguas perdidas, llamada así porque sobre ella no hay nadie que ordene y son los propios usuarios de los campos y huertas los que se ponen de acuerdo. Plantas de las que sale la famosa cola de caballo para infusiones o de la que se extrae mostaza, se vieron unas cuantas. También nogueras, algunas más que centenarias, que en su momento sus hojas servían para las caballerías, ya que con ellas se hacían ungüentos para uso veterinario para calmar roces o heridas de los animales en los que se desplazaban los ganaderos y agricultores entonces y con los que se trabajaba la tierra. Laguna habló de las virtudes de la albada, otra planta de la que se empleaba la raíz para hacer jabón y que además «es muy buenas sujeción para el suelo y taludes especialmente si no se arrancan». Como muestra había unas cuantas.
El grupo avanzó por los tres caminos a ver el yacimiento arqueológico Campo Palacio, para continuar al puente de la losa y ver la fuente carpeta. «Aquí venían las mujeres a lavar lana para hacer los colchones», apuntó Bello, quien dio más datos sobre la demanda de corcho y de su escasez y de cómo antaño se revendían las hojas de periódico para darles otros usos después de su lectura. Siguiendo la acequia de la presquera llegaron al Mas de la Corneta, llamado así porque desde allí un hombre con una corneta daba las señales para que se empezase o se dejase de regar. Como homenaje, el dueño del sitio ha dejado una piedra del dintel de la puerta con el instrumento grabado. Toda esta toponimia la extrajo Laguna del mapa que no soltó en todo el camino. El trayecto, en el que hubo otras muchas historias como datos acerca de cañares o de la vida de insectos varios, concluyó junto al cementerio para acabar degustando unas magdalenas poblanas en el Charif, donde ya estaba el taller de la tarde perfectamente preparado.

La «articultora’ Raquel de la Insua llegó desde Asturias para explicar los secretos de la escritura botánica. Una treintena de personas elaboraron diferentes tintas a partir de materiales naturales como los pétalos de rosa, las cáscaras de nuez, bellotas, las moreras, el eucalipto, el pino, la cúrcuma, el café, el vino o la cebolla, entre otros. Para escribir emplearon un plumario elaborado con carrizo -una caña que vive cerca del agua y que la profesora mantuvo hidratada para que absorbiera más tinta- y otras fabricadas con caña de bambú o palos de madera. Acudieron una treintena de personas de La Puebla, Azaila, Escatrón, Mas de las Matas y Valderrobres.
Para merendar hubo raspao con chocolate y para finalizar, un espectáculo infantil de los Titiriteros de Binéfar llamado 'En la boca del lobo' que hizo las delicias de los pequeños poblanos.









La verdad que utilizamos la caña en la Puebla de Valdezafan para todo: porches, persianas, pipa para fumar, muebles, defensa personal, azúcar de caña, tiritas, herramientas varias, para dejar las cosas claras, varas para cabezudos, secar los tomates y los higos, como campaña política, …, vale para todo