La tirolina de Cantavieja abrirá en unos meses de la mano de Geoventur, una empresa turolense de deportes de aventura que ya trabaja en el Maestrazgo. La semana pasada se aprobó en pleno la adjudicación de la gestión durante los próximos cinco años.
El Vértigo Park es uno de los proyectos más ambiciosos de Cantavieja para dinamizar y desestacionalizar el turismo en el municipio y toda la comarca. El objetivo es que la tirolina se convierta en un atractivo por sí mismo y pueda complementarse con toda la oferta turística, cultural, gastronómica y de alojamientos que ya ofrece el municipio.
Su gestión salió a concurso el pasado verano aunque la licitación quedó desierta y ahora a través de un negociado se ha adjudicado a Geoventur con las mismas condiciones que el pliego.
El documento establecía que el Ayuntamiento recibiría del adjudicatario un canon de 4.500 euros anuales durante cinco años además de un euro por cada usuario que utilice el servicio. La empresa también debe disponer de un seguro de responsabilidad civil de, al menos, 600.000 euros.
Vértigo Park contará con centro de recepción de visitantes y cafetería junto a la tirolina. En el pliego se ha tenido en cuenta todo lo necesario para la explotación de esta plataforma de deportes de aventura, con el objetivo que los visitantes disfruten de la mejor experiencia y dispongan de toda la seguridad y servicios para ir desde el Rebollar, el punto de llegada, hasta el punto de origen, en la misma Cantavieja. Además, se han establecido las condiciones técnicas bajo las que se podrá prestar el servicio.
La tirolina estará en funcionamiento todo el año salvo los días en que las condiciones climatológicas no permitan el uso de las instalaciones: rachas de vientos superiores a 20 km/hora, lluvias superiores a 5l/m²/hora, nieblas densas, tormentas, nevadas o heladas por debajo de -5.
En temporada de baja afluencia turística, el concesionario podrá cerrar los días laborables. Se autorizará un periodo máximo de vacaciones de 30 días.
Un kilómetro de longitud
La tirolina tiene un kilómetro de longitud y salva un barranco con una altura de 330 metros entre el casco urbano y el paraje del Rebollar. Su construcción se licitó ya en 2022 con un proyecto que se prolonga desde hace más de siete años debido a que se ha ido construyendo con ayudas públicas.







