Castellote se ha transformado este fin de semana en una villa templaria como homenaje a uno de los episodios más importantes de la historia de esta localidad
Castellote se ha transformado este fin de semana en una villa templaria como homenaje a uno de los episodios más importantes de la historia de esta localidad. Concretamente, los castellotanos revivieron lo acontecido el 2 de noviembre, en el año 1308, fecha en la que los templarios, debilitados principalmente por el hambre, se rindieron ante el asedio y la encerrona realizada por las tropas de Jaime II.
Para conmemorar esta fecha tan especial, asociaciones y vecinos de Castellote, junto con el importante apoyo del Ayuntamiento, han organizado un fin de semana temático en el que las calles de la localidad han vuelto a respirar el aroma templario de hace 700 años.
Las actividades comenzaron el viernes, con una pequeña concentración en la plaza del Caballón. Allí los niños del pueblo, ataviados con sus vestimentas medievales, acompañaron a las tropas de Jaime II hasta la plaza de toros, donde se celebró un torneo medieval.
El sábado por la tarde se representó la partida de las tropas de Jaime II hacia lo alto del castillo. Allí esperó el comendador de Castellote en 1308, Fray Guillem de Villalba, que junto a sus tropas se vio obligado a capitular el 2 de noviembre agotados por la falta de comida a la que le tenían sometidos sus enemigos. Más de un centenar de personas participaron en los distintos actos y acompañaron a las decenas de voluntarios que interpretaron al grupo de templarios, subiendo hasta lo alto del castillo más famoso del municipio.







