Luto en Castelserás por el fallecimiento de monseñor Ramiro Moliner, arzobispo y quien fue nuncio del Vaticano entre 1993 y 2016. Moliner falleció el martes a los 83 años de edad tras ser ingresado en el Hospital de Alcañiz procedente de su villa natal, donde residía desde que se jubiló hace 8 años. El arzobispo y diplomático era Hijo Predilecto de Castelserás desde 1997, en donde el miércoles, tras conocer la noticia de su muerte, se decretaron tres días de luto oficial.

Desde que fuese nombrado como embajador de la Santa Sede por el papa Juan Pablo II, Moliner fue nuncio en países como Papúa Nueva Guinea y Guatemala, y el 17 de enero de 2004 fue promovido a las nunciaturas de Etiopía y Yibuti, delegado apostólico en Somalia y representante especial de la Santa Sede ante la Unión Africana. El último país en el que ejerció como nuncio fue Albania, en donde estuvo entre 2008 y 2016 por decisión del papa Benedicto XVI. Fue hace 31 años cuando recibió la consagración episcopal en la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza el 22 de febrero, de manos de su consagrante principal: el cardenal Antonio María Javierre Ortás y de sus co-consagrantes: los obispos Elías Yanes y Cipriano Calderón Polo.
«Embajador de Castelserás»
Tras, por edad, dejar los cargos diplomáticos en el Vaticano, decidió establecerse en su villa natal. «Fue un embajador de Castelserás, mantuvo siempre relación con su familia y con el pueblo y cuando se jubiló decidió regresar a vivir aquí. Participó activamente en la vida religiosa y en tradiciones como los Rosalieros», explicó Pilar Arellano, alcaldesa de Castelserás. La primer edil recordó cómo en 2020 fue el pregonero de las fiestas. «Se lo propusimos y le encantó la idea», añade la alcaldesa. Cabe recordar que el municipio rinde una calle a su ilustre Hijo. Su funeral tuvo lugar el miércoles a las 12.00 y estuvo presidido por el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano.







