Casi la mitad de los equipos de investigación científica están formados por mujeres en Aragón, un dato que refleja el avance hacia una mayor igualdad de género en la ciencia. Son 600 las profesionales que investigan a día de hoy en distintas líneas científicas en la comunidad, gran parte de ellas procedentes del Bajo Aragón Histórico. Sin embargo, aún persisten desafíos en los puestos de liderazgo, donde ellas solo representan el 27%, según los datos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Por ello, más apoyo para conciliar la vida profesional y personal, financiación y representación son las principales mejoras que se reivindican este 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
El papel de la mujer continúa resultando vital en todos los ámbitos de la ciencia. Ejemplo de ello es la investigadora de Samper de Calanda Alba Martín, del grupo BSiCS del I3A y doctora en Ingeniería Biomédica, quien centra su trabajo en un objetivo muy concreto: predecir el riesgo de arritmias cardíacas y muerte súbita a partir del electrocardiograma, una prueba sencilla y no invasiva que registra la actividad eléctrica del corazón. Se trata de una investigación con la que se reduciría el número de personas sometidas a intervenciones innecesarias y, al mismo tiempo, se ahorrarían recursos públicos que podrán destinarse a otros tratamientos. "El cuerpo emite señales y una de ellas es el electrocardiograma, que nos dice cómo funciona el corazón. Sí somos capaces de detectar ciertas anomalías a través de esta señal, somos capaces de predecir el riesgo en pacientes", ejemplifica.
En este Día Internacional, también resultan importantes homenajes como el que este año se ha realizado a Carmen Mayoral, expresidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer en la delegación de Caspe, muy vinculada al territorio, y fallecida el pasado mes de enero. Gracias a su labor, la Comisión de Mujeres Científicas del CSIC, que ella lideraba, ganó el premio europeo de igualdad el año pasado. "Contribuyó muchísimo en el instituto. Fue la que creó la Unidad de Divulgación, y dinamizó muchísimo el instituto", defiende María Jesús Lázaro, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas y delegada del CSIC en Aragón, compañera de Carmen desde sus años de universidad y durante su trayectoria científica.
Y es que el talento científico también nace y se queda en el medio rural, como el caso de Mercedes Ferrer, bióloga de Torre de Arcas, que trabaja en el área de I+D+I de la empresa Cultivos Forestales y Micológicos. Reconoce que el ámbito agrario sigue siendo mayoritariamente masculino, especialmente en el entorno rural, pero defiende la necesidad de visibilizar referentes femeninos y anima a las jóvenes a dar el paso hacia la ciencia. "Es un mundo muy masculinizado. Vienen muchos clientes a hacerme preguntas, y la mayoría, son hombres. Desde el instituto no se nos fomenta que las mujeres también nos podemos dedicar a este sector", afirma. Su trabajo, además, tiene un impacto directo en el Matarraña, donde demuestra que la investigación también es motor de desarrollo en los pueblos.
También hay casos como el de Raquel Ibáñez, investigadora residente en Híjar, que ha centrado buena parte de su trayectoria en la inmunoterapia contra el cáncer desde la Universidad de Zaragoza. Actualmente, Ibáñez lidera un estudio pionero sobre implantes cocleares en Aragón, analizando datos sanitarios y de lista de espera para abrir nuevas líneas de investigación. Desarrolla terapias que combinan proteínas del sistema inmune con anticuerpos dirigidos a células tumorales. Sin embargo, el salto a ensayos clínicos está paralizado por la falta de financiación, otra de las reclamaciones. "Tienes que estar publicando todo el día para conseguir que te den proyectos. La calidad importa, pero como requisitos piden cosas difíciles de conseguir. Por eso muchas figuras, en lugar de estar investigando, ocupan más tiempo haciendo de gestores", añade Ibáñez.
Las mujeres también son clave en otros sectores como el de la astrofísica, donde la andorrana Ana Belén Griñón es referente. Investiga el Sol desde el Instituto de Física Solar de Estocolmo, un trabajo a través del cual analiza fenómenos aún no resueltos, como las tormentas solares. En este día, la astrofísica quiere lanzar un mensaje directo a las más jóvenes, recordando que, aunque la presencia femenina ha crecido, todavía faltan muchas mujeres en la investigación. Un llamamiento claro para que ninguna niña renuncie a la ciencia por falta de referentes o confianza. "Hay mayor representación masculina, pero, si comparamos con lo que ocurría hace años, se ha avanzado mucho. Quiero pensar que estamos haciendo un buen trabajo, y animar a todas las niñas. Si quieren ser científicas, pueden lograrlo", apunta Griñón.
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