Los cinco grandes incendios forestales registrados durante el verano de 2026 en Aragón arrasaron un total de 43.804 hectáreas y obligaron a evacuar preventivamente 36 localidades, con 1.793 vecinos afectados. A estas cifras se suman otras 2.700 personas que tuvieron que permanecer confinadas en cinco poblaciones ante el avance de las llamas. Así lo ha expuesto el director general de Emergencias e Interior del Gobierno de Aragón, Miguel Ángel Clavero, durante su comparecencia en la Comisión de Interior de las Cortes de Aragón, donde ha realizado balance de una de las campañas de incendios forestales más complicadas de los últimos años.
Los fuegos de Alcampell, Leciñena, Orés, Ejulve y Las Peñas de Riglos concentraron la mayor parte de la superficie quemada. El más devastador fue el de Las Peñas de Riglos, que superó las 18.500 hectáreas afectadas entre el 10 de agosto y el 14 de septiembre. Le siguió el de Orés, con cerca de 15.700 hectáreas entre el 15 de julio y el 1 de agosto.
Por su parte, el incendio de Alcampell calcinó alrededor de 3.400 hectáreas entre el 25 de mayo y el 30 de junio, mientras que el de Leciñena afectó a unas 3.100 hectáreas entre el 30 de junio y el 9 de julio. En la provincia de Teruel, el incendio de Ejulve arrasó algo más de 3.000 hectáreas entre el 20 y el 26 de julio, convirtiéndose en uno de los episodios más graves de la campaña.
La UME intervino en diez incendios y llegaron refuerzos de otros países
La magnitud de las emergencias obligó a desplegar un amplio dispositivo de extinción y protección civil, con evacuaciones, confinamientos, cortes de carreteras e interrupciones del suministro eléctrico. Clavero ha detallado que la Unidad Militar de Emergencias (UME) fue movilizada en diez incendios forestales y que Aragón llegó a solicitar la activación del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea. Esta medida permitió incorporar dos brigadas de bomberos forestales procedentes de Polonia, además de efectivos franceses movilizados a través del Acuerdo Administrativo de Málaga de 2017.
El Ejecutivo autonómico también recurrió en dos ocasiones al mecanismo nacional de protección civil, gracias al cual llegaron medios de la Comunidad Valenciana, Cataluña, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Navarra, La Rioja, Murcia, Andalucía, Asturias y Madrid. A estos recursos se sumó la contratación de emergencia de tres helicópteros de características especiales, preparados para intervenir en zonas de montaña y terrenos de difícil acceso.
Un verano de temperaturas extremas y escasas precipitaciones
Las condiciones meteorológicas fueron uno de los principales factores que agravaron la situación. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) citados por Clavero, el verano de 2026 fue el más cálido en España desde que comenzó la serie histórica en 1961 y el tercero más seco.
En cuanto al origen de los incendios, el director general ha distinguido entre causas accidentales, naturales e intencionadas. Entre el 11 de junio y mediados de julio predominaron los fuegos accidentales en entornos agrícolas y forestales, mientras que a finales de julio y principios de agosto adquirieron mayor protagonismo los originados por causas naturales.
Clavero también se ha referido a los incendios intencionados, cuya incidencia en Aragón ha calificado de baja, aunque ha advertido de su especial peligrosidad. En este sentido, ha señalado que quienes provocan un fuego pueden escoger días con condiciones meteorológicas especialmente favorables para su propagación, una circunstancia que ha relacionado con el incendio de Las Peñas de Riglos.
Durante su intervención, el director general ha defendido la coordinación técnica entre las distintas administraciones y servicios de emergencia, una labor que, según ha asegurado, fue reconocida por el propio Ministerio del Interior. Asimismo, ha agradecido el esfuerzo de todos los efectivos que participaron en las labores de extinción y protección de la población durante los episodios más críticos del verano.







