La Revuelta de la España Vaciada quiere reforzar la coordinación entre las plataformas y organizaciones que defienden el medio rural frente a la proliferación de grandes proyectos industriales y extractivos. Es una de las conclusiones a la que llega el movimiento tras celebrar este fin de semana en San Pedro de Gaíllos (Segovia) su VIII Asamblea General para lanzar el proyecto 'Resistencia Rural'.
El objetivo es dar respuesta al crecimiento de plataformas ciudadanas surgidas en los últimos años para hacer frente a proyectos que, según denuncian, se están implantando sin contar con la población de los territorios afectados. El espacio nace de la necesidad de aglutinar a cientos de colectivos locales que mantienen una intensa actividad reivindicativa.
"Cuando el movimiento salió a las calles en 2019, la principal reivindicación era combatir la despoblación y denunciar el abandono histórico del medio rural. Sin embargo, considera que ahora se ha añadido una nueva amenaza: la multiplicación de proyectos que aprovechan los recursos del territorio sin garantizar beneficios para sus habitantes", explicó Pepe Polo, miembro del órgano de coordinación de la plataforma por la provincia de Teruel en los micrófonos de Radio La Comarca.
La Revuelta de la España Vaciada acompañará y ayudará a coordinarse en aquellas causas con las que se siente identificada y que tienen relación directa con la despoblación o con las dificultades de los territorios rurales para mantener y hacer crecer su población. «Nacimos para denunciar el abandono de nuestros pueblos y seguimos aquí, porque ese abandono no ha terminado», señalan desde la organización.
Unir recursos y compartir asesoramiento
La principal función de Resistencia Rural será conectar a las plataformas que afrontan problemas similares en diferentes comunidades autónomas, respetando su autonomía y facilitándoles herramientas para defender sus reivindicaciones. Polo puso como ejemplo la coordinación que ya existe entre colectivos contrarios a determinadas plantas de biogás en Castilla y León, Galicia, Aragón y Castilla-La Mancha.
Uno de los principales problemas que encuentran estas organizaciones, según explica Polo, es la falta de recursos para estudiar los proyectos y presentar alegaciones dentro de los plazos administrativos establecidos. En este sentido, criticó que las administraciones estén reduciendo los tiempos disponibles para formular reclamaciones, lo que, a su juicio, beneficia a las empresas promotoras y dificulta la participación de los vecinos.
La intención del nuevo espacio es aprovechar la experiencia acumulada por organizaciones que ya han desarrollado campañas de oposición a grandes proyectos. Entre ellas destacó a Queremos Pueblos Vivos, de Castilla-La Mancha, y a colectivos de Castilla y León que están asesorando a plataformas de municipios turolenses como Calamocha y Alfambra.
La despoblación como factor de vulnerabilidad
Más allá del proyecto 'Resistencia Rural' Polo advirtió de la relación que existe entre la pérdida de habitantes y la facilidad para implantar grandes instalaciones en el medio rural. Sostuvo que la escasa población de muchos municipios reduce su capacidad de respuesta ante iniciativas empresariales de gran envergadura.
La Revuelta también reivindica una descentralización que no se limite a trasladar recursos desde Madrid a las capitales autonómicas, sino que alcance a los pueblos y comarcas. Con la puesta en marcha de Resistencia Rural, el movimiento pretende abrir una nueva etapa de colaboración entre plataformas de toda España, con el objetivo de reforzar la defensa del territorio y reclamar un modelo de desarrollo que permita mantener población, actividad económica y oportunidades en el medio rural.








