Un fino lazo que une a madre e hija y demuestra la lucha y fuerza en situaciones decisivas. Así podría definirse la nueva obra de Sonia Celma, ‘Columna’, un fotolibro que desvela en cada capítulo una muestra de lucha, resiliencia y unión. Un homenaje a su hija Carla, esta obra desvela el silencio que sufren la mayoría de jóvenes ocultando física y mentalmente todo lo que conlleva una dificultad de este calibre como es la escoliosis. La carga psicológica que Carla ha soportado es solo una parte más del estilóbato o la base de todos los problemas e incógnitas juveniles.
Superación y determinación como armas fundamentales
La visión arquitectónica, musical y fotográfica de Sonia le ayudó a construir los cimientos de una obra tan distinguida como realista. La artista alcañizana ha llevado a un alto nivel todos sus aprendizajes analizando la forma de mirar con una lupa especial y así componer a través de cada fotografía, historias y vida en lo material. Con música como refugio y su experiencia en la maleta, ha sabido narrar cada bache y cada herida que, junto a su hija, han conseguido superar como guerrero tras una batalla.
Cada obra tiene su proceso y esta conlleva un profundo trasfondo. «Al final los desafíos en los proyectos artísticos se los pone el propio autor. Ver hasta dónde quiere llegar y cómo quiere que se que se acabe interpretando. Para mí, el desafío más difícil fue encontrar toda la investigación que hicimos en el mausoleo de Fabara, que es la columna arquitectónica protagonista del libro, la que está reparada o mal reparada», dice.

La lucha del corsé: La carga emocional de una madre
Son siete capítulos y siete años batallando contra la escoliosis de su hija que ponen punto final a un tiempo de lucha y constancia que habla por sí solo y es detonante de esta profunda obra de la alcañizana. «Cuando vimos la exposición de Frida Kahlo en Madrid, su cuadro 'La columna rota' me inspiró a trazar un paralelismo entre la columna vertebral de Carla y una columna arquitectónica. Fue ahí donde comenzó todo», recuerda Sonia. Desde ese instante, las bases del proyecto cobraron forma, como las piedras que conforman una columna y que revelan su historia en cada pequeña grieta.
Las noches cada vez eran más largas y los días más lentos. «Fueron 2.555 noches comprobando que llevaba el corsé puesto», confiesa la autora, una madre como pilar fundamental para apoyar una de las columnas más importantes de su templo. «Cada noche, cada día, fue una batalla entre obligar y consolar, entre ser madre y ser guardiana».

Una columna como base del templo cotidiano
El fotolibro 'Columna' no se limita a contar la historia de Carla, sino que abre una ventana a emociones universales: la conexión real entre padres e hijos, las tensiones, y la fuerza de los lazos familiares frente a la adversidad. Sonia espera que quienes vean su trabajo encuentren una reflexión personal y se sientan parte de esta obra. «Quiero que entiendan que ser columna no debe ser una carga solitaria. Las cargas se reparten, y en ese equilibrio se encuentra la fortaleza», enfatiza.
Con este proyecto la autora alcañizana pone fin a una etapa, pero también abre la puerta a nuevos retos. Avanzando en lo humano y personal, su próximo proyecto se centra en las mujeres, explorando entre las curvas de su feminidad y el tiempo desde una perspectiva visual.
'Columna' es más que un libro, es un símbolo y un recuerdo a las cicatrices que nos definen como personas y a las columnas que nos sostienen en esta vida. A través de su lente, Sonia Celma es capaz de transformar una experiencia personal en una obra artística que inspira y conectar columnas es un solo pilar de nuestra vida.







