La jornada de este 20 de mayo ya se había despertado calurosa, pero la tarde tenía preparada una sesión muy especial de música. Nada menos, que un recital entre plantas y flores en un ambiente tranquilo y relajado. Alumnado de Música de Cámara del Conservatorio Profesional de Alcañiz se prepararon un repertorio a la altura de la circunstancia, una que no suelen encontrarse muy a menudo como es tocar en un vivero. Pero en Agrojardín todo es posible, y esto también. La acogida de músicos y público hace que continúen con la idea que iniciaron hace ya cinco años.

El concierto está abierto a todo el mundo hasta llenar el aforo, que es de aproximadamente un centenar de personas, pero está especialmente dedicado a personas con discapacidad y sus familias. Con este recital se les quiere regalar un rato de relax y de disfrute. "Cuando estos chavales sonríen con la música es la mayor satifacción para nosotros", dice Javier Carela, que está al frente del vivero. Con la sesión también se puso de relieve la existencia de personas con "gran discapacidad, que son las que tienen unas necesidades que la sociedad no acierta a adivinar y, por desgracia, yo creo que no están muy bien atendidos", apunta Carela. Su sobrino Daniel es uno de los jóvenes que año tras año disfruta de este concierto desde las primeras filas a las que también se suman usuarios de ATADI.

Entre todos llevan adelante una idea que surgió por dos personas que visitaron la Chelsea Flower Show. "Alicia y María José, una amiga que ya no está entre nosotros, visitaron unos jardines muy especiales en una feria de Londres donde ponían música clásica entre diseños de jardines y vinieron encantadas. Pensamos en que en Agrojardín se podía hacer algo parecido y aquí seguimos", ríe Carela.

Cuentan con la complicidad de mucha gente y también del Conservatorio Profesional José Peris Lacasa, desde donde no ocultan su querencia por esta cita. "Nos gusta mucho venir porque es un escenario diferente, es un concierto diferente, más relajado, entre plantas... Y siempre nos tratan de maravilla en Agrojardín", apunta Nuria Gañet, que esta vez no actuó y ejerció de docente y jefa de departamento. "Cuando he tocado para ellos el violonchelo, además que se ponen en la primera fila, es muy bonito y a mí se me pone la piel de gallina porque realmente sientes que estás entablando un diálogo, una comunicación con ellos. Lo sientes así porque hay más libertad, ellos hablan, responden a lo que sienten en ese momento de una manera muy natural, y para los músicos, al no haber barreras, es muy bonito, salimos de lo encorsetado que es a veces el ambiente en el que nos movemos", recuerda.
La preparación del concierto se hace con tiempo y es muy variado el repertorio. "Ya les dije que, sobre todo, a este tenemos que ir porque es diferente, es un concierto que se sale de lo normal y tenemos la oportunidad de conectar realmente con el público, un público muy especial. Es un día muy agradable, muy relajado, y se hace lo que se puede porque hay grupos que están más preparados que otros pero lo importante no es eso, lo importante es estar aquí y compartir", concluye.
Los músicos se llevaron las sonrisas, los aplausos y, como no, una plantita cada uno como obsequio y recuerdo de la tarde en la que celebraron la primavera en un vivero.















MUCHAS GRACIAS. Un reportaje precioso.
Mas eventos de este tipo hacen falta!!! Buena iniciativa.