Seis años de cárcel para Leudis Isaac Corro Camacho, más conocida como 'La Diabla' o 'Donatella', por ser considerada la cabecilla de una red de explotación sexual de mujeres que actuaba en un club de Caspe. La pena ha resultado inferior a los 57 años de prisión a los que se enfrentaba la líder del grupo criminal, en un inicio, y va en consonancia con el dictamen de los otros once encausados que, el pasado mes de septiembre, comparecieron en la Audiencia Provincial.
La Fiscalía reclamaba para todos ellos 603 años de privación de libertad. Sin embargo, seis han sido absueltos de los múltiples cargos que pesaban sobre ellos y que incluían tráfico ilegal de personas, delitos relativos a la prostitución, blanqueo de capitales, violación, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas. El cómputo final de las penas privativas de libertad es de 13 años.
Al respecto, resulta llamativo el caso de quien, según la investigación de la Guardia Civil, estaba considerado la mano derecha de Corro, Pierre Andre C. Se le habían imputado tres delitos de trata de seres humanos y tres delitos de prostitución coactiva, pero en la sentencia dictada por la Sección Sexta no se considera probada su responsabilidad en ninguno de ellos. Eso sí, al igual que Corro, ha pasado cuatro años en prisión provisional.
A la hora de dictar la sentencia, para el tribunal presidido por la magistrada Pilar Lahoz han resultado claves los testimonios de las testigos protegidas. En dos de los casos de explotación sexual que planteaba el Ministerio Público, los magistrados consideran que las mujeres ejercieron la prostitución sin ser obligadas. Cuestión diferente es el del tercero.
Un testimonio clave
Según se da por probado, Corro propuso a la víctima en 2017 viajar desde Venezuela a España. La encausada se hizo cargo de los billetes de avión y gestionó todo lo relativo al viaje, incluido un paso previo por Colombia en el que la joven fue sometida a una operación estética. Allí fue atendida por Jean Carlos R. J., quien le facilitó la tramitación del traslado a la Península, algo que en lo que también participó Valeria V. F.
Una vez en Europa, se le comunicó a la víctima que había contraído una deuda que debía pagar con el ejercicio de la prostitución. Para ello se la amenazó con hacer daño a su familia. No se le permitía rechazar clientes y debía estar disponible las 24 horas. Primero estuvo en Valencia, después en Hamburgo (Alemania) y finalmente en Caspe.
La pena de prisión para Corro, que llegó a figurar en la lista de los más buscados de Europa, es por un delito de trata de seres humanos en concurso medial con otros de prostitución coactiva. Además, el tribunal presidido por la magistrada Pilar Lahoz le ha impuesto 540 euros de multa por tráfico ilegal de personas, algo por lo que también se ha fijado una sanción económica para Jean Carlos R. J. y Valeria V. F.
Radu Marcel Duda, por su parte, deberá cumplir cuatro años de prisión por agresión sexual. Según la sentencia, violó a una de las testigos protegidas después de que la mujer se hubiese presentado en el club, para pedir que le dejarán trabajar allí, algo que ya había hecho otras veces.
Para Costel M. M., el dueño del club, el castigo es de dos años de privación de libertad, además de una multa de 2.160 euros por un delito de lucro con la explotación sexual, mientras que a Lubomir M. se le han impuesto un año de prisión por tenencia ilícita de armas. Durante el registro de su casa, la Guardia Civil encontró una pistola semiautomática para la que carece de licencia.
A la finalización del juicio, todas las defensas, a cargo de los abogados Juan Carlos Macarrón, Javier Catalán, Joaquín Tortajada, Teresa Arpal, Antonio Fraguas, Elena Gabarre, María Riera y Pere Joan Perete, reclamaron la absolución y subsidiariamente la aplicación de la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas. Ahora, los representantes de quienes han sido condenados estudian presentar recurso de apelación.









