Con La Colegiata de Caspe llena y la ilusión tan propia de la infancia, el coro infantil caspolino levantó al público en su estreno, el pasado sábado, con su actuación en el concierto de Navidad. Las 29 voces que lo conforman, desde el pasado mes de septiembre, ofrecieron un repertorio con divertidas canciones como 'Supercalifragilisticoexpialidoso' y un villancico con los que demostraron el nivel de canto que ya tiene el grupo. Además, cerraron la cita cantando junto a la coral de adultos el tradicional 'Noche de paz'.
Los miembros de este joven coro, que están entre los 6 y 14 años, no solo cantaron y sorprendieron con algún canon, sino que también mostraron sus habilidades como bailarines con movimientos de brazos, manos y algún recurso rítmico como las palmadas. "Estamos muy felices, los niños se han crecido en el escenario. Son unos artistas", destacó el director, Javier Garcés.
El coro infantil en su actuación y los dos coros cantando 'Noche de paz'./ S.F.
Si la coral infantil cerró el concierto de Navidad del coro 'Ciudad de Caspe', los adultos protagonizaron la apertura. El grupo cantó en tres puntos distintos de la iglesia: alrededor de los bancos centrales, a los pies del altar, y delante del retablo mayor.
La acústica de este enclave religioso acompañó a la perfección a estas experimentadas voces que regalaron al público un espectáculo musical. En diversas canciones, como 'Aleluya', se podían distinguir distintas voces predominantes que destacaban en un momento muy concreto para dar paso a otras. Las olas de notas que recorrían de lado a lado a la coral y los efectos vocales también dieron profundidad a las canciones, que parecían cobrar vida. Todo ello, acompañado por las manos de Isaac Balaguer al órgano, primero, y al piano, después.
Para Garcés, este año el coro ofreció uno de sus mejores conciertos de Navidad. "Estaban más relajados. Tenían ganas de escuchar al coro infantil y había que hacerlo bien como teloneros", comentó. Tras el concierto completo, el público se acercó al director para felicitar su trabajo y trasladar lo "mucho que ha gustado". Los integrantes de los dos grupos corales, además, recibieron como detalle una bolsa de tela con el logo del coro infantil serigrafiado.
El coro de adultos cautivó con su experiencia./ S.F.
El II Belén Viviente llena los pases de visita
Caspe contó con otra importante cita este pasado sábado: el II Belén Viviente organizado por la asociación Histórica Vestimentum. Más de 300 personas recorrieron los escenarios de este año que contaron con unos 30 voluntarios para dar vida a las tradicionales figuras y a otra decena para organizar la actividad.
El inicio del Belén mostraba algunos oficios antiguos como la carpintería, un horno de pan, labores domésticas y animales de granja que sorprendieron sobre todo a los niños. En su recta final, se encontraban los elementos más emblemáticos como la posada, el pozo y la visita de los Reyes Magos al niño Jesús, María y José para llevar sus ofrendas. Para cerrar la visita, la asociación preparó un chocolate caliente que se agotó.
Para esta edición, la asociación cambió la ubicación del exterior de La Colegiata al jardín de Franciscanos para contar con mayor margen a la hora de montar y desmontar los decorados, y ofrecer al público una vista más diáfana de la puesta en escena. "El cambio ha gustado mucho. Este año ha vuelto a ser un éxito la propuesta", recalca el presidente, Pedro Palacios.
Visitantes y escenas del belén./ S.F.

































