El CPFIFP Bajo Aragón de Alcañiz y el IES Matarraña de Valderrobres se han clasificado como finalistas en los Premios Aragón Innova 2025 de ANPE, que este año han batido récord de participación con 34 centros inscritos. Ambos centros compiten en la 'Categoría 2. Educación Secundaria, Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial' y deberán defender sus proyectos el próximo 7 de noviembre, en el Centro de Historias de Zaragoza.
El proyecto del centro alcañizano 'Saxo Cup' está dirigido a los alumnos de Formación Profesional Básica de Transporte y Mantenimiento de Vehículos. El reto que propone el centro es la transformación de un vehículo ordinario en uno de competición. Tras terminar el trabajo, los estudiantes participan en una carrera oficial en Motorland como mecánicos profesionales. El grupo participará, el próximo 29 de noviembre, en el trofeo del circuito.
Los conocimientos prácticos no son la única razón por la que el centro ha implementado este proyecto en la FP Básica. "Son alumnos que vienen del fracaso escolar, en la ESO y que llegan bastante desmotivados. Para motivarlos y trabajar la baja autoestima se nos ocurrió esta idea, para incentivarles un poco y que vean lo que pueden hacer, que son cosas muy grandes", destaca Arturo Tomé, coordinador de este proyecto.
El CPFIFP Bajo Aragón cuenta con la calificación centro de excelencia desde hace tres años, a través de la cual han impulsado diversos proyectos en sus grados. "Es muy exigente y a la vez excitante (...). Exige la colaboración de todos los componentes del equipo educativo y romper las barreras de los módulos para centrarse en un objetivo común, la transformación del vehículo", apunta Mamen Lecha, coordinadora del centro de excelencia.
El segundo proyecto seleccionado del Bajo Aragón Histórico, el del IES Matarraña, aúna tradición, cocina y moda. Los alumnos de los grados de Cocina deben elaborar varias propuestas gastronómicas para un desfile, en el castillo del municipio.
El reconocido diseñador Gustavo Adolfo Tari fue el encargado de confeccionar los siete trajes a los que seguían siete elaboraciones culinarias, en su última edición. Tari, además, formó parte de la creación de esta iniciativa, que ya ha cumplido dos años. "Queríamos que fuera un proyecto colaborativo en el que se implicaran muchos profesores y alumnos (...). Además, sin la ayuda de empresas, instituciones y agentes locales no hubiera sido posible", remarca Dabi Latas, impulsor y coordinador del proyecto.
'DI-FUSIÓN: Tradición, gastronomía y moda' también es un proyecto centrado en la diversidad y, por ello, en la búsqueda de los y las modelos se quiso tener en cuenta a personas con discapacidad o de diversas nacionalidades. Asimismo, el propio acceso al castillo de Valderrobres ya implicó de por sí un reto en cuanto a accesibilidad.







