La superficie productiva de almendro ha aumentado en Aragón alrededor de un 8% en el último año. Se han pasado de contabilizar 72.000 hectáreas a 77.788, unas cinco mil más que en 2024. La tendencia creciente también se refleja en el Bajo Aragón Histórico, donde se calcula que hay plantadas en la zona del Matarraña unas 7.000 hectáreas, y en el Bajo Martín y Andorra unas 1.500. Por su parte, en el Bajo Aragón-Caspe están registradas alrededor de 6.500 hectáreas (3.400 de regadío y unas 3.200 de secano).
En cuanto a producción ecológica, en Aragón se dedican unas 10.000 hectáreas, la mayoría en secano.
Una de las principales razones por las que este tipo de plantación se encuentra en fase de expansión en la comunidad es la falta de mano de obra, ya que el almendro no necesita tanto personal para su cuidado y recolección como, por ejemplo, ocurre con el melocotón embolsado. «Ha cambiado mucho desde hace aproximadamente diez años. Ahora es muy complicado encontrar gente y, si no hay un respaldo en casa, es difícil emprender en el sector», valora José Luis Sánchez, responsable de Frutos Secos de UAGA.

En su caso, ha visto cómo han ido aumentando las hectáreas de almendro y señala que fue a partir de 2012, cuando comenzaron los primeros ensayos y se lograron nuevas variedades, cuando la producción empezó a crecer y también a aumentar el consumo internacional. «Se fueron ganando variedades con la aparición del CITA. También se impartieron muchos congresos y eso impulsó la producción. Antes los almendros se situaban en las zonas más desfavorecidas de cada localidad, en terrenos que no servían, y eso ahora ha cambiado», recuerda.
Últimos cinco años
Fue en 2012 cuando se realizaron muchos de estos ensayos, pero en los últimos cinco años el impulso de los nuevos regadíos y el paso de parte de los campos de secano a regadío ha provocado también un crecimiento en el número de toneladas recogidas, a excepción de 2021, por las heladas, y de 2024, cuando el sector sufrió una gran merma a causa de la extrema sequía que azotó a la mayor parte del territorio.
Asimismo, existe una gran diferencia entre la producción de almendra en secano y en regadío. Este último se caracteriza por producir por encima de los 3.000 kilos por hectárea y, en campañas con buenas condiciones climáticas, puede alcanzar casi los 6.000 kilos por hectárea. El secano, que depende exclusivamente de la climatología, necesita además que las lluvias lleguen en el momento adecuado, ya que influyen directamente en el nivel de producción; de hecho, en años extremos no se alcanzan ni los 300 kilos por hectárea. «Anteriormente, el 85% de las plantaciones de almendro eran de secano y ahora más del 30% son de regadío. Eso ayuda a que haya una mayor estabilidad», defiende.
También influye el tipo de regadío —deficitario o intensivo— y la forma de recolección, ya que solo se necesita a un agricultor y una máquina vibradora. «Actualmente, está todo mucho más mecanizado y se optimizan los costes. Hace unos años tenía una explotación de cerezos y no encontré prácticamente a nadie que quisiera recogerlos», puntualiza. En esta ocasión, la variedad que ha alcanzado los precios más altos ha sido la ecológica, con picos de 6,15 euros el kilo. Le siguen la Marcona, Largueta, Guara Belona, Comuna Tardía y Comuna Tradicional
Buenos precios
La campaña de la almendra se ha cerrado «con buenos precios y demanda», con todas las variedades por encima de los cinco euros el kilo, aunque desde el sector abogan por «acordar precios estables para asegurar la rentabilidad de las plantaciones». «No puede ser que cambien tanto de un año a otro. Desde 2012 fueron bajando y hubo campañas en las que se situaron en torno a los tres euros», defiende Sánchez. Cabe recordar que el sector venía de una campaña con precios muy bajos, en torno a los cuatro euros.
Algunos problemas
A pesar de los buenos precios, la almendra sigue arrastrando algunos problemas habituales en determinadas zonas. Se han registrado plagas como el gusano cabezudo y la avispilla del almendro. Además, muchas plantaciones de secano presentan edades avanzadas, lo que hace necesaria la sustitución por variedades más adaptadas y resistentes al calor y a las sequías, cada vez más frecuentes en la comunidad autónoma.








Gran trabajo de la industria de la almendra, su esfuerzo y permanencia en el mercado marcan un derrotero a seguir