Los pueblos del Algars demandan la construcción de las balsas laterales para solventar un problema que califican de «crónico»
Preocupación en Cretas ante la alarmante bajada del caudal del río Algars, que baja prácticamente seco y apenas puede garantizar el llenado de los depósitos municipales. Desde el Ayuntamiento piden a vecinos y residentes que dosifiquen el consumo de agua y no se utilice para regar jardines ni para llenar piscinas para evitar las restricciones como así lo pusieron de manifiesto a través de un bando.
Pese a que todavía no se ha interrumpido el servicio de agua, desde la localidad temen que las altas temperaturas y la falta de agua puedan hacer obligar de forma «inminente» a tener que cortar el suministro en horas nocturnas, como ya ocurrió en agosto del año pasado. En esta ocasión la situación es todavía más preocupante de cara al mes de agosto, un mes tradicionalmente seco y caluroso, en el que la localidad duplica su población y en el que el consumo de agua es aún mayor. «Estamos muy preocupados.
"El río presenta unos niveles mucho más bajos que el pasado año en esta época y si no llueve, el próximo agosto será aún peor que el de 2018», manifestó Fernando Camps, alcalde de Cretas. De igual modo se han puesto en contacto con la Diputación Provincial para asegurarse, en caso de necesidad, el suministro a través de camiones cisterna.
Desde la localidad tienen localizado un pozo en el río Matarraña, en las proximidades de Valderrobres. Sin embargo se trata de una solución a medio plazo que no estaría disponible este año y, añaden, no es la solución definitiva. «Pedimos desde hace años que se ejecuten las balsas laterales del río Algars. Recibimos visitantes, tenemos industrias, granjas y no puede ser que todos los años estemos igual», añadió Camps.
Durante estos días la localidad recibe parte del suministro de la toma de aguas de la vecina localidad de Arnes, que cede parte de sus caudales. Sin embargo la localidad catalana está comenzando a notar la escasez de agua por lo que sería inviable seguir cediendo esos vitales caudales.
Lledó es otra de las localidades que miran día a día con preocupación el nivel del río. Pese a que todavía no están teniendo problemas y el suministro a los depósitos está siendo suficiente, explican que algunos años tienen problemas de abastecimiento en agosto. «No estamos teniendo problemas de momento pero nos preocupa esta situación», explicó Teresa Crivillé, alcaldesa de Lledó.
Una misma preocupación que se repite aguas abajo, en Arens de Lledó donde el año pasado padecieron restricciones y aunque todavía mantienen suministro de caudal, han dosificado el agua de la acequia para que la toma de agua tenga el caudal suficiente.
Las balsas como solución definitiva
En lo que todos están de acuerdo es en que la solución definitiva pasa por dotar al río Algars de una infraestructura de almacenamiento de agua que pasa por la construcción de una balsa lateral, siguiendo así el ejemplo de las balsas de Valcomuna y La Trapa en el río Matarraña.
En sus 80 kilómetros de longitud no existe ni una sola obra de regulación en un río que se caracteriza por su extrema irregularidad, pasando de llevar grandes caudales a permanecer prácticamente seco como en la actualidad.
Además de los municipios bajoaragoneses de Cretas, Lledó, Arens de Lledó, Maella, Fabara y Nonaspe, la obra aseguraría agua de boca y riegos en las localidades catalanas de Arnes, Horta de Sant Joan, Caseres y Batea.







