La pandemia fue un punto de inflexión para la salud mental. La psicóloga sanitaria Cristina Escrig apunta que la psicología atraviesa un "momento positivo" en cuanto a visibilidad y concienciación social. La profesional, que trabaja en la Asociación Pro Salud Mental (ASAPME) Bajo Aragón, lo ilustra con una cifra que ha destacado en una entrevista en Hoy por Hoy Bajo Aragón, este martes, con motivo del Día de la Psicología: la entidad atiende a cerca de 300 personas y a unos 200 familiares acompañantes.
¿Cómo está la sociedad si hablamos de salud mental?
Después de muchos años, estamos viviendo un momento positivo en cuanto a la relevancia que está adquiriendo el contar con una buena salud mental positiva. Esto va muy de la mano del trabajo que los psicólogos estamos ejerciendo en el día a día. El cambio ha sido progresivo, pero la época de la pandemia, en 2020, fue un punto de inflexión porque realmente llamó la atención de mucha población algo que estaba muy estigmatizado. Parecía que el sufrimiento mental solo podía ocurrirles a personas con enfermedades mentales crónicas y se tenía una visión muy negativa. Como la pandemia, por desgracia, repercutió a toda la población, esto hizo que abriésemos un poco los ojos a que todos somos vulnerables a padecer el sufrimiento emocional.
¿Cómo trabajáis dentro de Asapme?
Lo hacemos en dos planos. Primero, trabajamos a nivel de prevención y de intervención con programas específicos. Por ejemplo, desde el 2007 trabajamos un programa destinado a las personas con medidas tutelares en el Bajo Aragón Histórico, atendiendo a las seis comarcas del norte de la provincia de Teruel y la del Bajo Aragón-Caspe. Se realiza un abordaje a las personas que puedan tener algún tipo de patología mental, algún tipo de enfermedad mental diagnosticada o alguna patología reconocida a nivel médico y que pueda ser más grave. En segundo lugar, actuamos a nivel preventivo en institutos donde haya alumnos que puedan sufrir vulnerabilidades emocionales a través de asesorías. Con la población general intervenimos por medio de charlas y talleres para sensibilizar sobre salud mental. En este caso, impulsamos el programa ‘Reconectando’, que se destina al abordaje de la soledad no deseada en cualquier edad.
¿Ha cambiado el perfil de las personas que solicitan ayuda?
Sí, y esto es algo muy controvertido porque, en función del punto de vista, se puede ver como algo positivo o algo negativo. Ha cambiado sobre todo a que es un perfil más joven que, para mí, es algo positivo porque ser capaz y tener la valentía de pedir ayuda cuando se necesita, va a prevenir que el día de mañana haya un problema emocional grave. Es una suerte que la población se esté abriendo un poco más y acepte esa ayuda que muchas veces no se quiere reconocer. Además, el atender perfiles más jóvenes nos posibilita una recuperación sin cronificar patologías y con una calidad de vida excepcional.
¿Es muy diferente atender a personas de diversas edades?
Es muy diferente cada perfil de edad porque la etapa vital en la que cada uno se encuentra condiciona la manera en la que vivimos nuestra realidad, la forma en que sentimos nuestras emociones y en cómo gestionamos nuestros conflictos. Esto no significa que el sufrimiento vaya a ser mayor o menor en cada etapa. De hecho, nosotros tenemos un programa de atención en centros desde primero de primaria. Los adultos, desde nuestra perspectiva, creemos que los problemas que tienen los niños o los jóvenes son menores; decimos que son “cosas de la edad”, pero, aunque la intervención es diferente dependiendo de la etapa, todas las problemáticas son igual de importantes e incluso más. El año pasado publicamos un cuento para niños para llegar a ellos y facilitar que puedan enfrentarse a los estresores que viven en el día a día.
¿A cuántas personas atendéis?
Ahora mismo llegamos a casi 300 personas en atención individual, intervención y prevención, y a unos 200 familiares, porque desde la entidad no trabajamos solo con las personas afectadas por un sufrimiento emocional, sino también con su entorno. Es muy importante que tanto la persona como su entorno cuenten con herramientas suficientes para poder hacer que el sistema funcione de forma positiva.
Es importante cuidar al que cuida…
Exacto, y que lo que ahora le está afectando a tu amigo, primo o hermano te puede afectar a ti también. Si concienciamos a toda la sociedad y conseguimos que se trabaje en pro de un bienestar emocional, vamos a conseguir que todos funcionemos mejor.
¿Hay suficientes recursos?
No. Nosotros hemos logrado hacer un abordaje integral desde personas jóvenes hasta las personas más mayores, y eso nos posibilita prestar ayuda a mucha gente, pero siempre se necesitan más recursos. Estamos en el medio rural y eso significa muchísima dispersión poblacional y mucho tiempo en desplazamientos de los profesionales. Esto es algo que destaca en nuestras atenciones, ya que no hacemos venir a las personas a nuestras instalaciones, sino que en muchas ocasiones nos desplazamos hasta los municipios. Necesitaríamos más recursos que apoyen este funcionamiento para poder llegar a todas las personas que necesitan o podrían necesitar nuestra ayuda.
¿Qué otras características presenta el medio rural?
La dispersión geográfica también implica que se vive en poblaciones pequeñas donde los recursos no llegan, pudiendo conllevar un aislamiento mayor y menos oportunidades para poder rehabilitarse y mejorar el bienestar emocional. Por suerte, podemos contar con un centro especial de empleo que acerca muchos recursos a las poblaciones, como comidas a domicilio para quienes no pueden cocinar o no pueden cargar la comida, o servicio de limpieza. Así podemos complementar la atención sanitaria con la ayuda del centro de empleo.
Mirando al futuro, ¿hacia dónde se está caminando?
Espero que este cambio de visibilidad y esta flexibilidad mental que se está adquiriendo en la sociedad permitan que estemos cada vez más concienciados y que pasemos de ver la atención psicológica como una ayuda para quien está muy mal a un apoyo, como si fuera un médico de cabecera. En este Día de la Psicología, desde Asapme hemos querido recordar a todas las personas con las que trabajamos la importancia de que continúen con sus seguimientos. Les hemos dado la enhorabuena porque, en un mundo en el que todo va tan rápido, el frenar y dejarse atender a nivel psicológico es un acto de valentía y algo que hay que reforzar.
¿Qué le dirías a quiénes están dudando para pedir ayuda?
No tengáis miedo a recurrir a una asociación como nosotros o a un especialista porque eso no significa que estés enfermo o que se vayan a aprovechar de ti. Llamar y comentar qué es lo que te está sucediendo va a abrir el camino a ver cómo puedes mejorar y estoy segura de que va a ser un antes y un después en tu vida muy positivo.








