Darío Español Solana (Binéfar, 1981) es Doctor en Historia Medieval y Didáctica en la Edad Media, además de profesor de Didáctica de Ciencias Sociales en la Universidad de Zaragoza, miembro del grupo de investigación del Gobierno de Aragón y CEO de HPLAB, empresa encargada de organizar la conmemoración del Compromiso, que este año se le dará especial protagonismo que tuvo el papa Luna. El director también hace hincapié en la participación masiva de voluntarios y, especialmente, a la cantera que se está interesando por la recreación
Son ya 28 las ediciones que suma la recreación del Compromiso y lleva 10 años dirigiéndolo. La experiencia es un grado, pero imagino que cada año que pasa la exigencia es mayor. ¿Qué objetivos se marcan para la celebración de 2025?
Desde que nos incorporamos a la dirección del proyecto quisimos aportar nuestra forma de trabajar. Al principio, costó bastante y ahora está prácticamente consolidado. El objetivo ha sido construir un evento para todos los públicos y este año continuamos con la idea de explicar todo el contexto que hay detrás de la elección del Rey en Caspe y lo que pasó a su alrededor. Lo que queremos es que aquello que en muchas ocasiones se queda en libros de historia ahora esté en la calle. Estoy orgulloso de ver cómo hemos conseguido construir historia pública.
Se habla de conseguir que la historia no solo se quede en Caspe, sino que se conozca en toda España y fuera de ella. ¿Se ha logrado?
Se ha contado mucho y ahora lo que debemos lograr es llegar al máximo número de personas; desde niños hasta gente que no le gusta la historia. Al final, no entenderíamos nada de la política actual sin el Compromiso. Creo que la emoción nos hace humanos y eso tiene que estar siempre presente para entender lo que ocurrió en el pasado.
¿Qué novedades tendrá este año el acto central?
Cada edición y, así lo tenemos pactado con el Ayuntamiento, se impulsan novedades para que vaya evolucionando. Es una seña de identidad nuestra. Esta vez habrá escenas nuevas y algunas más cortas. Es una producción que incluye contenido audiovisual, divulgación, reconstrucción de cultura material, música… que casi llegaba a las dos horas.
Se dará también especial importancia al papel que tuvo el Papa Luna...
Le hemos dado una importancia a nivel general. Se han descubierto cosas nuevas y lo hemos incorporado al Compromiso en algunos comentarios de la obra central y explicaciones previas. Han aparecido documentos y el año pasado se conmemoró el aniversario de su muerte. Se sabe que tuvo mucha más importancia de la que pensábamos, de hecho, diseñó todo el proceso.
Año tras año vais descubriendo nuevas historias que contar. ¿Cómo se llega hasta ellas?
Tener un pie en el mundo académico y otro en la divulgación es fundamental. Estás en todo de lo que se va conociendo y publicando, incluso tienes contacto directo con los investigadores. En la parte de la transferencia, que es lo que nos corresponde en el Compromiso, creamos actos para todos los públicos con el fin de que cosas que pueden llegar a ser aburridas se transformen en un producto consumible para todo el mundo. El Compromiso de Caspe es súper complejo de conmemorar y un reto tremendo.
¿Qué valoración hace de la implicación de los caspolinos a la hora de organizar el acto central y las farsas?
Sin ellos no habría proyecto. Se repite cada año y es la verdad. Me gustaría hacer hincapié en esta cuestión porque se dice que no hay relevo generacional para este tipo de recreaciones y en Caspe es diferente. El nuevo concepto que tiene la gente joven de invertir su tiempo libre ha cambiado, no obstante, en Caspe no está siendo así y tenemos una afluencia masiva que ahora se mantiene. Hay relevo y gente joven, de hecho, en algunas farsas la mayoría tienen 20 años y otros son niños. Contamos con gente maravillosa. Estamos muy contentos.
magino que termina el fin de semana del Compromiso y ya se está pensando en el siguiente. ¿Qué hay detrás de esa organización?
Somos un grupo de gente bastante disciplinar. Hemos ‘caspolinizado’ el Compromiso y, aunque, sea seguramente el único que viva fuera, me siento uno más. Todas las personas que forman parte del proyecto son las mismas que organizamos recreaciones en la geografía nacional. Son todos caspolinos, por ejemplo, el director escénico es Pedro Palacios y la regidora y responsable de producción es Pilar Franco
Decía que era el único que no vivía en Caspe, pero su vinculación es grande y ha evolucionado...
En el año 2015 cuando empezamos teníamos un proyecto muy pequeño y fue la primera vez que entramos en contacto con el Ayuntamiento para plantearles la idea. Costó mucho, pero al final lo vieron con buenos ojos. A partir de allí, se empezaron a trazar una serie de vínculos emocionales con Caspe. Todas las personas que hemos ido conociendo ahora nos invitan a venir y a disfrutar junto a ellos. Acabo desplazándome a Caspe muchas veces al año y paso días completos.
¿Qué se podría mejorar de la recreación?
Durante el evento tratamos de ver todo lo que ha fallado y después se habla para el año que viene cambiarlo. Cuando acaba una edición ya estoy pensando en las cosas nuevas que se podrían incluir en la siguiente… y así de forma constante.
¿Se acaban las ideas o siempre surgen nuevas propuestas?
A menudo nos dicen que llegará un punto en el que todo lo que existe alrededor del Compromiso ya lo habremos contado, pero no es así. Mucho más lejos de eso, porque en realidad si se plantea como poder explicar el contexto histórico se pueden contar muchas cosas que todavía no se las hemos enseñado al público. Cuestiones sociales, políticas, de guerra, astronomía, científicas o muchas más. Tenemos siglo XV para rato porque era muy complejo.
¿Qué mensaje le gustaría enviar a la gente que nunca ha ido a visitar a Caspe?
Merece la pena realizar dos distinciones. La primera respuesta está dirigida a la gente de Caspe para explicarles que somos un proyecto totalmente abierto y esas personas que quieran probar estamos receptivos a que formen parte de esta gran familia de voluntarios que hacen posible que cada año se celebre la conmemoración del Compromiso. No hace falta que tengan nociones y nos adaptamos a ellos y sus necesidades. El segundo va enfocado al público en general. Hemos conseguido tener un proyecto en el que hay gente que nos visita porque sigue manteniendo ese sabor festivo vivió en el pueblo. También al público cultural, que viene a las visitas guidas o los talleres del campamento, donde se explican cosas muy interesantes, cuenta con un mayor éxito cada edición. Está claro que todos deben venir a vernos porque van a pasar un fin de semana cultural espectacular.







