Pocas expresiones son tan gustosas para los oídos de quien se dedica al mundo de las artes como esa que dice «esto es muy tú». David Marsea (Andorra, 1998) la suele escuchar y se siente halagado. Desde bien temprano empezó a definir su estilo en el mundo audiovisual tanto en vídeo como en fotografía. «El terror», dice casi sin escuchar el final de la pregunta que busca desvelar hacia qué género quiere encaminarse. «Me mola el terror, la acción y el humor negro», añade.
No se cierre puertas a otras propuestas. De hecho, se amolda a todo como buen ‘filmmaker’, es decir, como buena persona que se dedica tanto a la cámara como a la dirección, la producción o lo que sea preciso. Es freelance y va trabajando en todos los proyectos que puede y desde que terminó los estudios en 2020 no ha parado. «Es un sector de luces y sombras, de momentos de ir a tope y de otros de mucho bajón», dice. «Especialmente de noviembre a febrero hay faena pero menos, y el resto del tiempo siempre estoy con algo», añade. Vive en Andorra, en su pueblo, y se desplaza al lugar que haga falta. Los viajes a Zaragoza son constantes y ahora también a Teruel donde está llevando la dirección de producción del cortometraje ‘Mariana Hormiga’, el proyecto más grande en el que ha estado hasta la fecha y del que pronto se conocerán más detalles como el elenco, en el que estará desde Isabel Ordaz a Pepe Viyuela, o el caspolino Alfonso Desentre. De un proyecto sale otro o personas con las que trabajar. Hace no mucho pasó cuatro meses en Santander donde rodó ‘Segunda muerte’, disponible de este mes en Movistar Plus+, y que protagonizan Karra Elejalde y Georgina Amorós, entre otros. También en el reparto está la samperina Sara Vidorreta. «Estaban los pata negra del sector», dice en referencia a Ismael Issa, que ahora es el director de foto en ‘Mariana Hormiga’. «Pasé de estar con él de auxiliar de producción, a estar de director de producción con gente tan importante. Es flipante», analiza. También puso su trabajo en ‘Vampire Academy’ y ‘Tierra Baja’, entre otras muchas series, y en muchos anuncios, entre ellos, alguno de Balay grabados y editado por él.
Sus prácticas las hizo en ‘Benito Pérez Buñuel’ que se rodó en 2021 en Calanda. «Era prácticas voluntarias y yo me apuntaba a todas, es la manera de aprender y de tratar con la gente porque siempre trabajas en equipo», reflexiona. Para él le resulta más cómodo estar en Andorra cuando puede teletrabajar, ya que está cerca de la familia y trabajar si sale algo en la zona. «Puede ser una obra de teatro en Alcañiz o una sesión de fotos, no mucha cosa, pero prefiero estar en casa y moverme», apunta. Sí que respalda la opinión de otros colegas de que para sobrevivir en este sector y además en el medio rural, lo mejor es ser multitarea.
Trabaja especialmente en Zaragoza, donde el mes pasado estuvo colaborando con el Saraqusta Film Festival y con Cosmos Fan, la productora con la que rodará en Teruel. Va empapándose de todos los puestos que va ocupando en diferentes proyectos. Según va dando pasos tiene más claro que lo que quiere es dirigir. «Siempre que puedo me meto en los equipos de dirección, me gusta mucho escribir y crear, y ya tengo algunos cortos, pero me encantaría poder hacer el máster y plantear un corto grande en el camino hacia el largo», añade. Cuenta con algunos cortos propios en su carrera y quiere retomar 'Visceral', para el que comenzó a buscar la financiación.
La revelación
Cuando comenzó a estudiar Realización en el CPA Salduie en Zaragoza se compró una cámara y desde entonces no ha parado quieto. Desde siempre ha sido muy cinéfilo y en clase le llamaban peliculero. «Era por las películas que me montaba para buscar excusas cuando llegaba tarde, tenía imaginación», ríe. Antes de Zaragoza pasó por Salamanca donde empezó la carrera de Sociología. «En una cena de Navidad nos juntamos los de Bachillerato de Artes y contaban que si Netflix, que si no sé qué serie… Y pensé que qué estaba haciendo yo en Sociología», recuerda. «Sacaba la carrera bien pero me tiraba otra cosa, en casa lo entendieron y, además, me tenían más cerca», sonríe.
Su primer contacto con el audiovisual fueron los videojuegos. Montaba imágenes con la música que le gustaba a modo de tráiler. «Era mi motivación y quería ser editor de vídeo por eso. Tengo alguno en Youtube con millones de visitas pero nunca gané un duro y además, tengo abandonado el canal», ríe. Lo de editor de vídeo se le pasó cuando pisó su primer rodaje. «Me di cuenta de que lo que me gustaba a mí era estar en el barro», dice. Parte de sus trabajos se pueden ver en Instagram y también en Vimeo.









