El segundo debate del estado de la ciudad de Alcañiz no dejó sorpresas. Una semana después del pleno ordinario, los ediles volvieron a tomar la palabra para enfrentar posturas y comparar modelos de ciudad en la que será la última oportunidad para hacerlo en esta legislatura. Si las circunstancias no obligan al adelanto —lo contrario sería digno de reseñar—, el próximo mes de mayo las elecciones municipales reconfigurarán el consistorio alcañizano y el resto de los que conforman la comunidad autónoma de Aragón. Conscientes de la oportunidad que supone, gobierno y oposición adoptaron sendas posiciones y se encargaron de presumir de aciertos y señalar fallos, respectivamente.
Defendió el alcalde el trabajo hecho durante tres años, con grandes elogios para el nuevo Hospital y su puesta en marcha prácticamente total. Sostuvo que se trata del mayor proyecto en décadas y que mejorará la vida de miles de vecinos en siete comarcas. Sin embargo, hubo prácticamente ningún comentario sobre el otro gran proyecto que ha visto nacer Alcañiz: Motorland Aragón, con la renovación del Gran Premio de MotoGP todavía en el aire.
Agradeció también el trabajo ejercido para convertir la capital bajoaragonesa en un polo industrial. En este sentido, recalcó las inversiones de crecimiento que GB Foods y Oxaquim hacen en el Polígono Las Horcas. Añadió que la ciudad se ha convertido en un lugar en el que desarrollar un proyecto de vida y aseguró que los resultados que se presentan «no son fruto de la casualidad».
La piscina climatizada, la ampliación del tanatorio, la planificación del entorno de Pui Pinos y su plan director, la inversión en 1.000 kilómetros de caminos y la construcción de una treintena de viviendas de alquiler para jóvenes son solo algunas de las propuestas que el alcalde enumeró y en las que prometió que se trabaja para que sean una realidad «en los próximos días». Hubo una mención especial para la Iglesia del Carmen, que va a ser una realidad, entre otros, gracias a la Fundación Santa María de Albarracín. Además, en cuanto a otras inversiones pendientes, anunció que la construcción del nuevo pabellón del IES Bajo Aragón, con una inversión de cuatro millones de euros, irá al próximo Consejo de Gobierno la próxima semana. Según Estevan, el modelo de ciudad por el que trabaja su equipo de Gobierno está «claro». «Una ciudad que mejora la vida cotidiana de sus vecinos, una ciudad activa que está orgullosa de lo que es», aclaró.
Como dardo directo a la oposición y con la mirada hacia Ignacio Urquizu, el primer edil reconoció que «la crítica es legítima y forma parte de la democracia, pero una ciudad no avanza únicamente señalando problemas, avanza proponiendo soluciones y mientras algunos siguen mirando permanentemente al pasado, este equipo de gobierno trabaja cada día construyendo el futuro».
Desde su propio partido, el teniente de alcalde, Eduardo Orrios, defendió la gestión que se ha hecho en estos tres años y enumeró los triunfos de esta legislatura. Anunció a «corto plazo» proyectos como las viviendas públicas, la reforma del Carmen y el nuevo pabellón del IES.
Defendió el trabajo que ha sido necesario para las obras de las Travesías y reiteró que no se recepcionarán las obras hasta que no estén solucionados los defectos y las quejas de los vecinos. A ello se suman también los sobrecostes de la obra de la Lonja y la Casa Consistorial, que «se han tenido que gestionar a posteriori». En cuanto a la situación económica, el edil se comprometió a revertir la situación que causa el plan económico financiero y defendió que la concejal de Hacienda, Anabel Fernández, «ha toreado en peores plazas».
El PAR defiende su independencia
Orrios habló en nombre de todo el equipo de Gobierno al asegurar que se encuentran «muy orgullosos del trabajo que está realizando todo el equipo de gobierno». «Tenemos todavía mucho trabajo por delante y vamos a seguir trabajando por y para nuestra ciudad», concluyó.
El PAR quiso dejar claro desde el principio que ha sido independiente. «No he sido una marioneta. He hecho lo que he estimado oportuno en todas mis áreas», reconoció su portavoz, Ramiro Domínguez, que aseguró que durante la legislatura su objetivo fue «mejorar la vida de los alcañizanos» e hizo extensiva la buena intención «a los 17 concejales de este ayuntamiento». Aunque reconoció que la llegada al debate no es «un camino triunfal», sí que reconoció sentirse agradecido con sus compañeros de corporación.
En cuanto a Caminos Rurales, Domínguez recordó que este año se cumplirá su primer compromiso: arreglar 1.000 kilómetros de vías rurales. Aseguró que la clave ha sido «reinventarse» y encontrar la financiación con la que mejorar accesos y trazados muy utilizados por vecinos y agricultores.
También destacó los 150.000 euros que repercuten en más de 1,2 millones en ventas dentro del Programa Volveremos. «Somos una ciudad de comercio, cualquier cosa que nos pidan los comerciantes tenemos que estar con ellos», aseguró. Añadió que en este caso la lucha está «contra el comercio online y Puerto Venecia». Igualmente, pidió «darle una vuelta» a potenciar el comercio una vez se haya cerrado completamente el Hospital.
En cuanto a Medio Ambiente, Domínguez hizo un llamamiento al resto de la Comarca y a sus alcaldes para que muestren su apoyo —especialmente económico— a la protectora de animales. En este sentido, reconoció tener «tres espinas clavadas». La primera de ellas, la que más alteró al concejal, fue la limpieza. Aseguró que «los medios se han puesto» y reclamó colaboración ciudadana para localizar a los incívicos. La segunda fue la recogida de material orgánico, de la que actualmente se recoge el 1,96%. «Es una cifra irrisoria», reconoció. La última fue el camino de Val de Vallerías, que, por su gran coste, quedará pendiente.
Vox reclama reconocimiento y lealtad para Patrimonio
Vox evidenció por primera vez en público un conflicto con sus compañeros de equipo de Gobierno. Visiblemente nervioso y al final de la intervención, el portavoz, Carlos Andreu, pidió «lealtad institucional para el Área de Patrimonio». El conflicto surge tras quedar su concejalía fuera de las conversaciones para la restauración de la Iglesia del Carmen después de casi tres décadas cerrada. Aseguró que su intención desde el principio ha sido cumplir con el encargo recibido: «Usted me lo encargó y yo me puse a trabajar y me gustaría haber podido colaborar en un trabajo que empecé con mucha ilusión» y del que ha asegurado «sentirse orgulloso». Hubo una leve mención por parte del teniente de alcalde para agradecer el anteproyecto que impulsó Andreu, pero a su vez reconocer que este «no es suficiente».
Igualmente, también lamentó que la falta de cooperación para vaciar Capuchinos sea la que hace que no se pueda acometer una obra con la que esperan convertir el espacio «en nuevas instalaciones para la margen izquierda». «A mí me da igual si están en la derecha, en la izquierda o en el centro; para mí todos son alcañizanos que pagan impuestos», puntualizó.
Andreu se excusó durante su intervención por tener «poco presupuesto con el que poder hacer actuaciones» y defendió que el trabajo se está haciendo y dando a conocer a través de las redes sociales y la web del Ayuntamiento. Así, añadió también un sinfín de cursos, talleres y conferencias que se han hecho durante su mandato.
Mención especial tuvo la colección de recortables, que definió como maquetas de gran calidad y aseguró que sirven para incentivar el interés de los más jóvenes. Anunció también que estos estarán disponibles en la web del Ayuntamiento para que puedan realizarse desde «cualquier punto del mundo». Defendió también otras grandes actuaciones como la restauración y exposición al público del cuadro de la Última Cena y la restauración de la Torre Campamento para que pueda ser visitada «y disfrutada».
Joaquín Egea recuerda que hay que cumplir las promesas
Joaquín Egea, como concejal independiente, calificó el evento como el «monólogo del estado de la ciudad». A su juicio, sostuvo que, aunque la ciudad «va bien» y tuvo un inicio «prometedor», tres años después hay muchas incógnitas abiertas. «Tres años y medio después yo no veo el modelo de ciudad que ustedes defienden», lamentó y aseguró que el equipo de Gobierno «no ha sabido aprovechar las oportunidades que ofrecía esta legislatura». Egea pidió a Estevan «ser un alcalde confiable, que ilusione a la ciudadanía».
En este sentido, Egea auguró un mal futuro para todos los negocios que se encuentran en el radio de actividad del antiguo Hospital. «El espacio ya está vacío y ya se está notando, pero no tenemos todavía un nuevo objetivo para él», añadió. Reclamó poner en marcha todas las decisiones que se desprenden de las mociones que se han aprobado durante estos tres años y medio. Entre ellas, un segundo instituto, instalaciones deportivas para la margen izquierda o más vivienda.
Aseguró que Alcañiz necesita «ponerse a pensar qué quiere ser de mayor» y que, para ello, hace falta seguir reclamando infraestructuras, entre ellas, la más necesaria, la A-68. En este sentido, denunció Technopark como proyecto fallido y pidió gestionar el espacio «de otra manera».
Egea se reivindicó como un edil que está «fuera del equipo de Gobierno» y sostuvo que, aunque las ideologías de ambos son prácticamente contrarias, agradeció el trabajo que han compartido juntos. Así, reclamó reciprocidad para los proyectos con los que ha mostrado su implicación: entre ellos, un mayor apoyo para la nueva sala de Arte Digital o un nuevo espacio para el CEPPA Río Guadalope de Alcañiz. Ambas cuestiones son acuerdos que se han desarrollado en estos tres años.
Izquierda Unida lamenta la «falta de un modelo claro»
Aseguró venir a «opinar, no a criticar» y, en este sentido, calificó el modelo con el que trabaja el equipo de Gobierno de «inexistente». «Hemos tenido un gobierno que ha funcionado a golpe de improvisación y que no siempre ha tenido en cuenta la participación como se merece», afirmó. Cuestionó la entrada de la ultraderecha con Vox en el consistorio y defendió que «una ciudad de futuro es la que cuida».
Su portavoz, María Milián, defendió que se han hecho propuestas que «no se han aceptado nunca». «Si hacemos un balance, la conclusión es que Alcañiz necesita un cambio de rumbo», añadió. En este sentido, aseguró que el equipo de Gobierno «ha vivido de terminar proyectos que ya se habían comenzado». «Si vemos sus proyectos, el balance es muy pobre», lamentó.
Milián denunció que hay «muchos titulares y pocos proyectos» y añadió que la situación económica del Ayuntamiento —con un plan económico financiero activo— «evidencia una mala gestión». En este sentido, la edil reconoció que, aunque el dinero «se gasta», no se está viendo «un impacto real en las calles y en las vidas de nuestros ciudadanos». También acusó al equipo de Gobierno de tener «la vista puesta en el sector privado» y defendió los servicios públicos como «garantía de igualdad social».
Como ruego para el próximo año, la edil reclamó encontrar un uso para el antiguo edificio del Hospital como vivienda para mayores o residencia pública. Como otra asignatura pendiente quedó la participación ciudadana y planteó recuperar presupuestos participativos y consultas ciudadanas para dar voz a los vecinos.
El PSOE lamenta «engaños a la ciudadanía»
Urquizu enumeró lo que considera «engaños a la ciudadanía». Entre ellos se incluyen la falta de aparcamiento en la avenida Aragón, el traslado de los caolines y la UVI móvil 24 horas. Calificó estos tres años de «pésima gestión». «Han gastado 23 millones y han ingresado 19 millones», señaló en referencia a los presupuestos anuales. Urquizu lamentó que durante estos años «los alcañizanos pagan más impuestos y tienen menos servicios» y que el Ayuntamiento «no ha sabido pedir dinero a otras administraciones». Además, le recordó que la DGA «es de su mismo color político». «No han sido capaces de traer inversiones y el señor Azcón sigue sin aportar a esta ciudad», añadió.
Aseguró que desde el inicio de la legislatura «la ciudad está dejada» y sostuvo que durante este tiempo «no escuchar a nadie ha sido una seña de identidad de este alcalde». Urquizu aseguró que Estevan «ha conseguido cosas imposibles y todas ellas por no escuchar a quienes les advertían».
En cuanto al futuro, auguró la pérdida del Gran Premio de MotoGP, la falta de inversiones en la Iglesia del Carmen y defendió la necesidad de un cambio de rumbo. Urquizu, un año antes de los comicios, ya postuló a su grupo como un equipo «que tiene ganas de coger las riendas y retomar el rumbo». En este sentido, el socialista reclamó «un cambio para poder pasar página a estos cuatro años perdidos».
El debate, reclamado durante meses por parte de la oposición, comenzó con varios minutos de retraso mientras los concejales aguardaban divididos en dos bandos: los que ironizaban con tener que recortar las intervenciones y los que amenazaban con exceder el tiempo lo que fuera necesario. El resultado final fue una sesión que pasó de largo las dos horas y media y de la que todos los ediles huyeron rápidamente en cuanto el alcalde lo permitió.
Esta fue la última oportunidad real de contrastar posturas, ideas y modelos de ciudad. Dentro de un año, todos los partidos lo harán en un ambiente diferente: la campaña de las elecciones municipales de 2027, de las que saldrá —o no— un nuevo equipo municipal. Solo los alcañizanos podrán decidirlo.







