Días de reflexión, de rezo y de compartir con la familia. La comunidad ortodoxa rumana (además de otras nacionalidades) culminó este pasado fin de semana la celebración de su Semana Santa, con la celebración del Domingo de Resurrección el 24 de abril, según el calendario ortodoxo. Ya sea en sus hogares o asistiendo a los destacados actos litúrgicos programados por la Parroquia Ortodoxa Rumana de Alcañiz, a lo largo de toda la semana las familias del territorio disfrutaron de unas fiestas «del reencuentro», al igual que lo hizo el catolicismo una semana anterior. De este modo, recuperaron la tradición «lo más cercana posible» a su país de origen.
Se trata de una de las celebraciones más importantes del año que conjuga tradiciones milenarias. Para recibir la Semana Santa ortodoxa las casas se limpiaron «a fondo», se prepararon las recetas tradicionales y por supuesto en la jornada del Jueves Santo se pintaron los huevos de Pascua que en Rumanía alcanzan la concepción del arte. Aunque no aparece en los Evangelios, esta práctica se basa en diferentes leyendas. Una de ellas cuenta que la Virgen colocó una cesta con huevos al pie de la cruz de Jesús y su sangre se derramó sobre ellos volviéndolos de color rojo, el color predominante, aunque se utilizan también otros como el amarillo, azul o verde.
Vigilia de luz
Uno de los ritos litúrgicos más destacados fue sin duda la tradicional Misa de Resurrección, una vigilia nocturna en la madrugada del sábado al domingo, que después de dos años interrumpidos por el covid, volvió a aglutinar a decenas de feligreses en la sede de la Iglesia Ortodoxa en Alcañiz. Con las palabras «Venid para recoger la luz» el sacerdote Marius Pirvulescu, presidió el acto litúrgico marcado por los cánticos y la solemnidad. «En la gran noche los creyentes encienden sus velas con las que regresan a sus casas iluminando las calles y las mantienen toda la noche iluminadas, como símbolo de la Resurrección», explica el párroco.
En los próximos 40 días hasta la Ascensión del Señor los creyentes ortodoxos sustituyen los saludos habituales (como el hola o el buenos días) por las expresiones «Jesús ha Resucitado» para responder «Cierto, ha Resucitado». Unos 5.000 residentes rumanos entre Teruel y Alcañiz, la mayoría de ellos ortodoxos, atienden a esta celebración.













