La devoción por la virgen del Tremedal no solo se siente en Tronchón, también en pleno Pacífico sur. En la provincia de Mendoza, al oeste de Argentina, reside una importante colonia de descendientes del pequeño municipio del Maestrazgo. Allí estos hijos y nietos de emigrantes tronchoneros sienten suya la devoción por la patrona del pueblo. Tanto que este septiembre se reunieron una parte importante de los socios de la Casa de Aragón en Mendoza para festejar por primera vez a la Virgen del Tremendal con una conexión en directo con Tronchón.
Esta característica celebración, que se conmemora desde hace más de 200 años, es Fiesta de Interés Turístico en Aragón. En la retransmisión en directo hubo palabras del alcalde, del presidente de la cofradía y vieron una jota. También les mandaron fotos para que conocieran toda la celebración. Todos los asistentes quedaron «muy enganchados» como dicen en Argentina y prevén «institucionalizar» la celebración. De los presentes, solo uno había festejado a la virgen en Tronchón. Se trata de Liborio Jarque, quien a sus 80 años el único tronchonero de nacimiento que queda en la asociación.

Los descendientes del Maestrazgo son mayoría en la Casa de Aragón en Mendoza. Su historia tiene nombre propio. Comenzó de la mano de un tronchonero, Miguel Escorihuela Gascón, quien hacia finales de 1870 y sin haber llegado a los 20 años, decidió hacer «las Américas». Mendoza es la principal productora vinícola de Argentina y Miguel hizo fortuna con una bodega pero también dejó huella por impulsar obras de importante calado social. No tuvo hijos así que hizo «cruzar el charco» a sus sobrinos para que se hicieran cargo del negocio. También tuvo un efecto llamada durante varias décadas para otros vecinos de su confianza que querían mejorar sus condiciones de vida. Algunos llegaron a principios del siglo XX y otros después de la Guerra Civil. En aquellos años sin conexión con la tierra natal más allá del correo postal todos los tronchoneros mantuvieron intacto su amor por su pueblo y sus tradiciones. Esta estima se la transmitieron a las siguientes generaciones.
Uno de ellos es Luis Buj, de 56 años, el otro protagonista de esta historia. Es nieto de un tronchonero que emigró a Mendoza en 1906 junto a otros vecinos. El abuelo de Luis no pudo volver a su Tronchón natal pero llamó a la finca familiar El Tremedal y en los años sesenta hizo colocar una representación en cerámica de la virgen en su salón. Esta vivienda es la sede de la Casa de Aragón en Mendoza, un espacio de encuentro que cuenta con 80 socios. Se fundó en 1996 y hace un año se reactivó después de casi una década cerrado. Luis ejerce de vicepresidente de la entidad y junto con su familia es un actor importante de su recuperación. Su hija, Catalina, fue escogida el año pasado reina de la Hispanidad de Mendoza como representante de todas las casas regionales españolas en la provincia.

La conexión de Luis con el Maestrazgo no se queda en Tronchón. El abuelo de María del Carmen Amat, su mujer, a la que conoció trabajando, es de Villarluengo y también llegó a Mendoza de la mano de Escorihuela. La pareja, junto a su hija, han viajado en dos ocasiones a España. Estuvieron en el Maestrazgo visitando sus dos pueblos de origen, Tronchón y Villarluengo.
El enlace actual de Luis con Tronchón es Alejandro Buj, con el que, pese a compartir apellido, no tiene parentesco. En su viaje de boda el tronchonero pasó por Mendoza y entablaron una amistad que les llevó a idear la celebración de la fiesta de la Virgen del Tremedal. «Pensamos en realizar una transmisión e institucionalizar el día en nuestro calendario, que sea un día grande para nosotros. Surgió todo muy rápido pero con muchas ganas por ambas partes y fue muy emotivo», explica Luis con ternura hacia la tierra de su abuelo.







