Una docena de personas miembros del ICRE han elegido Albalate del Arzobispo para pasar cuatro días de trabajo en torno al alabastro. Todas son miembros del Instituto Catalán para la Investigación en Escultura que, aunque con sede en Barcelona, acoge a asociados a nivel nacional e incluso internacional.
A lo largo del año el ICRE realiza numerosas actividades y una de ellas es un ‘stage’, un encuentro, en el Centro Integral para el Desarrollo del Alabastro (CIDA), un lugar al que no es la primera vez que acuden. La estancia que empezó el lunes y terminó el jueves está dirigida por el alcañizano Jorge Egea, escultor y presidente de la asociación. Entre los participantes ha habido tres zaragozanos, que también se desplazan a Cataluña a las iniciativas que prepara el ICRE allí. En este caso, en Albalate han podido tomar más contacto con el alabastro dirigidos por Egea, que de sobra conoce este material.
«Me gusta mucho la idea del stage porque no es un curso, es una estancia en la que compartimos entre todos nuestro conocimiento y cada uno termina siendo ayudante del compañero», dice Egea. En el CIDA encuentran todo lo necesario: desde las instalaciones equipadas con todo tipo de herramientas, al propio material que se extrae de las canteras del Bajo Martín. Acoger estos también llamados retiros escultóricos son una de las líneas del CIDA, junto a la residencia de artistas -este año con Rubén Vidal, Estela Ferrer y Noemí Palacios- y la formación a través de diferentes cursos como los que organiza con la Universidad de Verano de Teruel.
Divulgación
Las intensas jornadas de taller en las que cada uno realiza su propio proyecto se combinan con ratos de ocio. Los participantes han conocido la Semana Santa de diferentes localidades de la Ruta, y también han visitado la exposición de los tres residentes del CIDA en Alcañiz. «Es una manera también de divulgar porque creo que tenemos muchas riquezas en el mundo rural y debemos saber sacar partido. Que un espacio como el CIDA esté abierto aquí ya dinamiza a hostelería y casas rurales que nos dan alojamiento. Grano a grano se ayuda al compañero», añade.







