Preservar con el paso del tiempo y sobre todo honrar y enorgullecer a quienes lo hacen posible. La Sanantonada de Mirambel es ahora un poquito más perdurable. La obra, sus personajes y trajes, pero también la hoguera y todo lo que conlleva la celebración de San Antonio en la localidad del Maestrazgo, se recoge en un documental de esos que, aunque pase los años, siempre conmueve volver a ver.
Mirambelanos y vecinos de toda la comarca han conocido y disfrutado – también reído y emocionado-, con la presentación de este rodaje, el que ha coincidido con el mejor de los escenarios, la celebración de San Antonio. Y es que, en esta ocasión, aunque no haya Sanantonada y su respectiva función
-se celebra cada cuatro años-, seguro que también se recuerda.
Los protagonistas de la historia
El documental plasma, a través de testimonios de gente muy arraigada con la fiesta, lo que supone y el vínculo que hay con la celebración, lo que ha sido durante décadas y cómo evoluciona y sigue siendo posible. «San Antonio es la fiesta en la que el pueblo más se une, todos somos parte de ello», confiesa en el audiovisual Javier Ferrer, quien interpretó al santo por novena vez. Coincide con la alcaldesa, Mari Carmen Soler, «es parte de nuestra cultura y patrimonio inmaterial, es identidad».
En el documental, además, participan los actores; Carmelo Marín (pastor), Víctor Castel (ángel), Andrés Domingo (demonio) o Yolanda Miralles (tentadora). También miembros de la Asociación Cultural como Marian Ferrer y Adela Náger, esta última destaca la «colaboración de todo el pueblo en la fiesta». Muchos de estos protagonistas, además, tienen parentesco familiar, y es que San Antonio es «cosa de familia».
Es una tradición antigua, pero que además también se adapta a los nuevos tiempos, y eso se refleja en la grabación. «El primer papel femenino fue la tentadora, ahora hace años que el señorito y el payaso son mujeres, con la novedad de que el amo también ha sido una mujer», pone en valor en el documental Noelia Domingo, quien interpretó al payaso y hace años fue también la primera niña en encarnar al ángel.
El documental, de algo más de una hora, habla de la obra, pero también de cómo es posible el hito más visual, la hoguera y su posterior quema. Por ello, la filmación sale al monte con los encargados de ello, sus camiones y motosierras, para ver cómo ha cambiado. «Antes se hacían con machos porque no había máquinas, pero ahora es al revés, no hay caballerías», explica José Antonio Ripollés.
«Esto es nuestro»
La pieza realiza un recorrido histórico y etnográfico, pero, sobre todo, es un viaje íntimo hacia la parte más sentimental que la Sanantonada conlleva. «Los pueblos, en el momento que dejan de mantener sus tradiciones van muriendo, estoy muy satisfecha porque es una manera de demostrar que el pueblo está muy vivo», confiesa Adela.
«No lo perdería por nada del mundo, es nuestra raíz y haré todo lo que pueda por esta fiesta y todas las demás», termina Juanjo Ferrer, quien interpreta a Lucifer. Al igual que él, su hermano, Javi, cierra el video con una puesta en valor: «Sigamos manteniendo estas tradiciones que nos hacen arraigo a la tierra, a lo que somos. Somos del Maestrazgo, de Mirambel y esto es nuestro».
Proyecto de salvaguarda
La recopilación, en video y fotografía, ha sido posible gracias a un trabajo conjunto. Conscientes de que cada vez es más difícil la continuidad de la representación -documentada desde 1415-, los vecinos y el ayuntamiento de Mirambel solicitaron colaboración a la Comarca del Maestrazgo.
Así pues, la Comarca incluye esta propuesta dentro del proyecto 'Investigación y Creación del Patrimonio Inmaterial de la Comarca del Maestrazgo', a través del que se ha desarrollado un conjunto de actividades culturales vertebradas con el objetivo de recuperar, dignificar, divulgar y disfrutar el Patrimonio Cultural Inmaterial del Maestrazgo.

San Antonio 2024
La proyección fue una de las paradas de un completo día que contó con una gran afluencia. La celebración de San Antonio, como es habitual, llega un poco tarde. El patrón de los animales se celebra el 17 de enero, pero en este municipio hace ya mucho tiempo que retrasan la fiesta para que «no coincida con otras localidades cercanas y así poder acoger a jóvenes y mayores de toda la contornada».
De ese modo, desde bien temprano, muchos fueron al monte a por la leña. Al medio día hubo que cargar fuerzas con la comida de hermandad en el pabellón. Después de la presentación del documental, se repartió la coqueta típica y se bendijeron los animales frente a la Iglesia.
Por la noche, en las brasas de la hoguera, se hizo la carne para cenar, y le siguió una tranza en la que se «pagaron a buen precio» muchos productos donados para contribuir a la fiesta. Después de ello, la música de la discomóvil sonó hasta altas horas de la madrugada.















