Pocas cosas hay en la vida que la alegren más que una dulzaina y un tambor. Siempre que suenan es que hay una fiesta cerca y si no, es que la traen ellos. Este sábado 10 de mayo va a pasar lo segundo porque los Dulzaineros de Alcorisa están de cumpleaños y lo van a celebrar. Haciendo gala de la generosidad que desprenden estos músicos, a la celebración está invitado todo el mundo. El grueso de la fiesta será por la tarde a partir de las 18.00 con el pasacalles con los grupos invitados de otros pueblos, y con el concierto de Zaraval. «Es la actuación estrella porque son muy buenos. En Castilla y León son muy apreciados», dice Chusé Bizén Piquer, portavoz de la agrupación y uno de los cofundadores. Antes de la fiesta colectiva, por la mañana harán un pasacalles y comerán juntos. Sentarán a la mesa también a excomponentes de la formación y a profesores. «Hemos tenido a lo mejorcico de Aragón», apunta Piquer. Y continúan porque tocar la dulzaina requiere de conocimiento, de ensayos, compromiso y constancia. «Seguimos yendo a escuela, que cumplamos 25 años no significa que ya esté todo hecho, seguimos aprendiendo», señala. La agrupación goza de buena salud con una decena de integrantes que hace que siempre esté activa, pero pensando en el futuro esperan que la juventud se lo piense y tenga la música como opción. «Requiere de tiempo, de compromiso… Pero esto es asequible a todo el mundo. Yo aprendí solfeo, no soy un erudito pero me defiendo», explica.

Los orígenes del grupo están en ese interés de Piquer por la dulzaina. Se contagió de Wences y de Zuquerero, dos personas que amenizaban todas las fiestas con su dulzaina y su tambor desde los años 50. Siguen saliendo en pasacalles pero en forma de gigantes porque esa fue la forma de agradecimiento a su entrega que recibieron por parte de Alcorisa. Zuquerero falleció, pero Wences siguió saliendo hasta hace unos seis años con el grupo. Este sábado, aunque sin tocar, saldrá otra vez a las calles con el grupo para festejar el aniversario. «El Tío Wences está tan contento de ver que esto continúa y ya salta los 85 años pero siempre está para lo que necesitamos», asegura Piquer. «Yo lo veía salir y, como me gustaba mucho el sonido de la dulzaina, me apunté a la Escuela de Música de Andorra porque había profesor», explica. Tras dos años de clases, se sumó a él con su tambor Francisco Peralta, amigo de la peña, y empezaron a salir a la calle en eventos y fechas especiales. «Hubo gente que se interesó por saber donde habíamos aprendido. Hablamos con el director de la Escuela de Música de Alcorisa y en 1999 ya trajimos un profesor de dulzaina al pueblo», recuerda. El final de curso 1999-2000 fue un pasacalles que fijaron como el primer acto oficial hecho como agrupación y por eso ahora cumplen los 25 años.
Las Bodas de Plata llegan en un buen momento para el grupo, tanto, que incluso están intentando crear otra asociación en la que tenga cabida el chiflo, salterio, la trompa y la gaita de boto, un instrumento que tocan diferentes personas en Alcorisa, pero también en Torrecilla, Valdealgorfa, Maella o Alcañiz. De hecho, en las fiestas de la Villa, hacen un pasacalles con dulzaina y otro con otros instrumentos tradicionales para mostrar la variedad. Además de la fiesta de la Villa, que es bienal, todos los años son fijos en las calles para el Santo Ángel, San Roque, San Sebastián, San Jorge y, desde luego, el 15 de septiembre. Amenizan la subida al Calvario con los gigantes, los estandartes y la comitiva. No es un trayecto fácil y menos para subirlo tocando la dulzaina. «Ahí está la percusión que no para porque no tiene que soplar, y nosotros tenemos puntos estratégicos para tocar», ríe Piquer. La cuestión es que salir, sale, y muy bien. Es uno de los actos más vistosos y queridos por los alcorisanos imprescindible en sus fiestas patronales y, desde luego, una mañana que nadie concibe sin que suene una dulzaina.







