Se cumplen 100 años desde que se instaló la luz eléctrica en Ejulve, un hecho que mejoró considerablemente la vida de todos sus vecinos. Por aquel entonces, en 1923, 1.300 habitantes llenaban sus calles. Ahora, en cambio, solo 150 vecinos están censados, poco más del 12% de la población de esos años. No obstante, aunque ninguno de ellos vivió en primera persona aquella instalación, todos decidieron unirse este fin de semana para celebrar el primer centenario de aquel gran momento que marcó un antes y un después.
El día exacto en el que la luz eléctrica llegó a la localidad fue el 27 de octubre de 1923 y su instalación corrió a cargo de la compañía Eléctricas Rivera Bernad, con sede en Albalate del Arzobispo. El suministro ya estaba presente en otros pueblos como Alcañiz o Alcorisa, y aunque Ejulve no fue uno de los últimos municipios en recibirlo, este, lógicamente, no tenía nada que ver con la iluminación actual.

Por ese entonces la mayoría de las casas tan solo tenían una bombilla y estas, además, ni siquiera podían conectarse a cualquier hora del día, sino que en cambio había que esperar hasta el atardecer. Su instalación, por tanto, no era más que el inicio de lo que fue un largo camino hasta el progreso de la vida actual, pero aún así la alegría fue tal que, en el pueblo, según recuerdan los mayores, hubo hasta tres días de fiesta. «No fue un cambio brusco, sino progresivo. La localidad comenzó una época de desarrollo que también coincidió con otro fenómeno que fue la construcción de la carretera de Ejulve a Aliaga y la de la Venta de la Pintada a Villarluengo, que ya estaba en funcionamiento a principios de los años 20», explica Juan Manuel Calvo, historiador local que participó en la puesta en marcha de las actividades del centenario.

La Asociación Cultural Majalinos y el Ayuntamiento de Ejulve han sido ahora, 100 años después, los encargados de poner en marcha las actividades para conmemorar esta fecha, la cual era hasta hace poco desconocida entre los vecinos. Concretamente, el día exacto de la instalación pudo conocerse a raíz de unas coplas que se cantaron ese mismo 27 de octubre y que fueron recopiladas por el maestro ejulvino Pedro Navarro Jarque. «Todos los vecinos participaron en una ronda en la que se cantaron unas coplas por las zonas donde se había instalado la luz. No se sabe quién las escribió exactamente, pero Pedro las recopiló y hace unos años su familia las sacó a la luz», añade Calvo.
Fueron estas coplas, muy similares a unas jotas, las que permitieron que Calvo y el resto de la organización pudiera reconstruir la realidad de aquel entonces. Gracias a ellas se puede conocer el tipo de comercios que había, la economía, y las hasta 300 casas existentes. «Luna que estás en el cielo, ya te puedes retirar, que hay 300 estrellas (en referencia a las casas), que tu luz van a ofuscar» o «El 27 de octubre, siempre debéis recordar, que en ese día Rivera (la compañía albalatina), dio luz a la oscuridad» son dos ejemplos de aquellos escritos.

El objetivo del centenario, además de darlos a conocer a toda la población como parte de su legado, era que todos ellos pudieran revivir ese gran momento, y por ello se organizó la misma ronda, aunque 100 años más tarde.
Los vecinos acudieron al recorrido con los farolillos que ellos mismos habían confeccionado en un taller previo, y después de participar en una charla de Juan Manuel Calvo sobre la evolución del pueblo, así como en una exposición con utensilios relacionados con la luz y la electricidad que las propias familias del pueblo recopilaron. «Ha sido emotivo porque es un hecho que está en la memoria de estas personas mayores, quienes lo comparan con la situación actual, marcada por la superabundancia de la electricidad», especifica Calvo.
La jornada sirvió para que ellos recordaran y los más jóvenes aprendieran cómo Ejulve, tal y como dice una de las coplas, «escribió ese mismo día una línea en el libro del progreso».







