La alimentación, el estilo de vida y la protección ante el sol son factores claves en la prevención de numerosos tipos de cáncer. Desde el Insittuto Oncológico QuironSalud Zaragoza han preparado, este viernes, una jornada en Alcañiz para acercar toda la información al respecto al público. Elena Aguirre es la directora del centro y lleva 17 años trabajando como especialista en cáncer de mama y asesoramiento genético.
Parece que relacionamos fácil la incidencia del cáncer con el consumo de tacabo y la ausencia de protección ante el sol, pero en el caso del ejercicio físico y la alimentación, ¿somos igual de conscientes?
Con el tabaquismo, aunque también con la fotoprotección, se han hecho campañas de publicidad y educacionales muy buenas y estamos cambiando poco a poco nuestros hábitos. Sin embargo, con el caso del ejercicio físico y la nutrición todavía nos falta muchísimo para aprender porque somos una sociedad muy sedentaria y tenemos un porcentaje de sobrepeso y obesidad, especialmente en la infancia, que es muy preocupante. Por tanto, tenemos que aprender que cuando hacemos ejercicio físico y evitamos el sedentarismo se reduce el riesgo de padecer muchísimos tipos de cáncer, especialmente 7 u 8. La evidencia científica es muy alta y tenemos datos de sobra para incorporar esta medida a nuestra práctica clínica y enseñarles a nuestros hijos, a los alumnos en los colegios la importancia que tiene. Son poquitas maniobras que están al alcance de todos para poder disminuir nuestro riesgo de cáncer de una forma muy importante porque las cifras de la Sociedad Oncológica Médica señalan que una de cada tres muertes por cáncer puede ser evitada modificando nuestros hábitos de vida. Este tipo de charlas educacionales nos pueden ayudar a todos porque pueden hacer un impacto muy grande en nuestro riesgo.
¿Cuáles son los tipos de cáncer de mayor prevalencia?
El de mama, pulmón y los tumores colorrectales son los más frecuentes con muchísima diferencia. El pulmón está claramente asociado al hábito de fumar, aunque hay no fumadores que los padecen, pero son menos frecuentes. El cáncer de mama es súper frecuente y se han descrito una serie de factores de riesgo, pero no hay un factor claramente relacionado; el de colon sí que entre los factores de riesgo está de manera importante el hecho de no seguir una dieta adecuada con el consumo de alimentos ultraprocesados, el abuso de la carne roja… Son cosas sobre las que podemos actuar para disminuir ese riesgo.
Eres experta en asesoramiento genético, ¿hay cánceres con más predisposición genética que otros?
Sí, pero en términos generales no es muy alto. Por ejemplo, el cáncer de mama, que es uno de los más frecuentes, se estima que solo el 10% tienen una naturaleza hereditaria. Esas cifras son más o menos las que se manejan en torno al cáncer colorrectal y hay otros tumores que son muy infrecuentes en términos generales. Los que sí que tienen un porcentaje hereditario muy alto son algunos retinoblastoma, tumores de áreas infantiles, tumores de plexos; aunque son muy infrecuentes.
¿Cuál es la recomendación general, entonces, si tenemos casos en nuestra familia?
La recomendación oficial sería que consultaran en una unidad de cáncer hereditario, porque muchas veces pensamos que es más alta la relación hereditaria de lo que es realmente. El cáncer es un problema muy importante y muy prevalente en la sociedad. Es muy raro que en una familia no haya uno, dos o tres casos de cáncer y no todos tienen este componente o esa sospecha de cáncer hereditario, ni la predisposición existe en cualquier tipo de cáncer. Hay algunos genes que aumentan el riesgo, por ejemplo, de cáncer de mama y de cáncer de ovario; hay otros genes que pueden tener relación, por ejemplo, con el colon y con el endometrio; pero no podemos sumar todos los tipos de cáncer, porque la inmensa mayoría de ellos no están relacionados. Lo que se hace es un árbol genealógico y se intentan comprobar los casos. Si al analizar a la familia, sigue habiendo sospecha de que puede haber una predisposición hereditaria, normalmente se remite a una unidad de asesoramiento y se valora hacer un estudio genético.
¿Cómo ha evolucionado en los últimos años la detección y el tratamiento?
En los últimos diez años estamos asistiendo a una auténtica revolución desde el punto de vista tecnológico en todos los aspectos. En diagnóstico se han mejorado los programas de cribado, las técnicas diagnósticas en las especialidades, la inteligencia artificial se está incorporando muy rápido a los programas de cribado y a los de decisiones. Con respecto al tratamiento, se han incorporado nuevos fármacos, inmunoterapia, anticuerpos conjugados de fármacos, radiofármacos… y se están empezando a diseñar vacunas frente a determinados tipos de cánceres. Estamos también asistiendo a una verdadera medicina personalizada en la que ya no solo se trata un tipo cáncer, como el de mama, sino un tipo en concreto que desarrolla o tiene una característica especial y que está en un paciente concreto. Con todo ello estamos ya tomando decisiones que van mucho más allá del tumor y que tienen en cuenta al paciente, el microambiente tumoral, la vascularización, es decir, hay ya un montón de conocimiento acerca de dónde está desarrollándose el tumor y qué características propias tiene, que nos permite recomendar tratamientos personalizados.
La investigación es crucial para estos avances. ¿Cuáles son las líneas más prometedoras actualmente?
Cada tumor está evolucionando de una forma muy rápida. Ahora mismo, lo más interesante reside en diagnosticar la enfermedad incluso antes de que sea visible por técnicas convencionales. Se está desarrollando mucho lo que se llama la biopsia líquida, que consiste en identificar precozmente cómo se va a comportar el tumor, cuando ya está diagnosticado. Se analiza si está mostrando características de resistencia o no y si, incluso, tratando precozmente estas marcas de resistencia, podemos hacer que el tumor deje de crecer o que cuando lo haga sea mucho más tarde. Las vacunas se están empezando a incluir en ensayos clínicos más avanzados y hay una forma especial de liberar el fármaco dentro del tumor mediante anticuerpos conjugados de fármacos. Además, Tenemos ya a nuestra disposición lo que es la secuenciación tumoral, de forma que podemos conseguir el código genético por el que la célula se rige para crecer y podemos saber si tiene alguna alteración, llegando a ser capaces de desarrollar fármacos dirigidos a marcas o mutaciones concretas. En Aragón, somos una de las comunidades que más ensayos clínicos tiene disponible y España sigue estando a la cabeza a nivel europeo de los ensayos que se ponen en marcha. Esto significa muchísimo esfuerzo y muchísima capacidad para que nuestros pacientes puedan recibir realmente tratamientos muy innovadores.
¿Estamos cerca de una cura?
Volviendo a las jornadas en torno a la prevención, ¿sigue habiendo interés por parte del público?
¿Nos da miedo mirar al cáncer?
Sí, y es una enfermedad de la que tenemos que empezar a saber más porque no hay probablemente ninguna familia en la que no se conozca uno, dos o tres casos. Toda la información que tengamos acerca de cómo podemos disminuir nuestro riesgo es fundamental porque los números siguen siendo todavía muy alarmantes. Estamos ya equiparados a la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares y esto hay que mejorarlo, porque es algo que todos podemos hacer y que no hacemos o por desconocimiento o porque no nos damos cuenta del impacto real que tienen nuestros hábitos. Me parece realmente alarmante que, a pesar de la mejora que hemos hecho en supervivencia en los últimos años, al mejorar las terapias contra el cáncer; sigamos teniendo un problema de salud gravísimo porque pese a estar haciendo mejor los tratamientos y los diagnósticos, seguimos incrementando la mortalidad y prevalencia. Esto implica que aumenta el número de casos detectados.







