La primera vez que entró a un cine no se le olvida. Es una de las sensaciones que perduran en el imaginario de cualquiera si cierra los ojos y respira hondo. Si hace ese ejercicio, José Blanch Lombarte, que creció en Peñarroya de Tastavins, se visualiza entrando en el cine de Valderrobres, y el recuerdo adquiere más impresión si se tiene en cuenta que esa sala ya no existe. «No sé si la primera, pero tengo el recuerdo de ir los domingos con mi madre y muchas veces con mi tía a ver películas», sonríe. «Recuerdo entrar a la sala y la sensación de formar parte de algo, de un ritual, de algo tan mágico como poder ver una película en una sala de cine y aún ahora me sigue encantando», dice. Rebusca en esa sensación el posible origen de su preferencia por el mundo audiovisual como vía para contar historias. «Unas navidades los Reyes o Papá Noel me regalaron una cámara. No sé por qué, si porque la había pedido mucho o por qué, el caso es que fue tener una cámara y empezar a contar mis historias y a editar, no sé qué edad tenía pero era pequeño», ríe. Esas historias las canalizaba a través de sus primas y de su hermano Óscar, que en su caso tiró por Bellas Artes no sin antes hacer una carrera de ciencias. Algo parecido le sucedió a él, que una vez licenciado en Comunicación Audiovisual y Periodismo, decidió cursar la Diplomatura en Dirección de Cine para quitarse esa espina que seguía clavada.
El resultado se llama ‘Volver a ver’ y es el primer cortometraje que escribió y dirigió. Lo estrenó el pasado verano en Herbés y también en su pueblo y continúa el viaje de la distribución en diferentes festivales. Ahora se encuentra ‘Miradas que perduran’, un certamen online en el que el público puede -y debe- votar si quiere apoyarle. Para eso basta con buscar el corto ‘Volver a ver’ en la web donde pueden visionarlo entero, facilitar el correo electrónico y verificar seguidamente a través de un enlace. Quien lo haga estará apoyando la historia de una fotógrafa que tras un accidente pierde la visión y vuelve a casa y se encuentra con que todo es nuevo para ella que tiene que aprender de nuevo. Se suma la relación estrecha que tiene con su nieta y cómo deben gestionar los lazos rotos para volver a ser lo que eran antes. La historia de la fotógrafa que se queda ciega es el cauce con el que poner al espectador ante un espejo. «Al final tiene un mensaje duro pero positivo, y es que siempre hay otras maneras de ver las cosas por muy perdidas que parezca que estén», dice.
Siempre tiene ideas en la cabeza, aunque reconoce que a veces se esfuman porque pasa mucho tiempo hasta que se materializan, si es que eso llega a suceder. «Lo comparo con mi hermano y él sí puede producir sus obras de una manera más individual pero yo no puedo hacer nada si no me rodeo de un equipo y es una de las dificultades que puedo encontrarme porque la disponibilidad no siempre es posible», dice. Señala directamente a la financiación como el principal escollo y también al tiempo. «Son procesos largos y caros; hay agotamiento si te cuesta sacar un corto tres o cuatro años y, por otro lado, la gente no siempre le da valor al trabajo que supone cualquier tipo de obra artística», apunta.
Crear desde el medio rural
Mientras su cortometraje sigue su vida en diferentes proyecciones él ha echado el ancla en el Matarraña. Tras estudiar fuera y pasar un tiempo con idas y venidas a ciudades como Madrid o Barcelona para participar en rodajes varios, se estableció de nuevo en Peñarroya. En este tiempo, además, ha grabado varios videoclips con el músico valderrobrense Alejandro Romero, que publican como Linoymero en redes. Blanch compagina su trabajo como monitor de Tiempo Libre en la Comarca del Matarraña con varios proyectos audiovisuales que, en este caso, están muy pegados a la tierra. Celebra que el cine español esté, al fin, contando historias del medio rural «desde una visión más realista y poniendo el foco en la vida rural». Él también está contribuyendo a cubrir el hueco enorme de historias de lo rural contadas desde lo rural. Su proyecto es ‘D’ahir per a demà’ y lo está desarrollando junto a Isabel Aparicio tras ser uno de los seleccionados del programa ‘Made in Rural’ del Gobierno de Aragón. Están creando una serie documental sobre tradiciones, gastronomía, festividades e incluso climatología, que legar a generaciones futuras.










