Bien podía haber tirado por la copla y el flamenco siguiendo una senda que emprendió siendo un niño en casa, donde «gusto por la música siempre ha habido», pero un buen día descubrió el rock. Su abuelo, natural de Andalucía, fue quien le introdujo en la música española escuchando a Antonio Molina, Rafael Farina, Luis Lucena y un largo etcétera de grandes voces. «Cantaba, siempre me ha gustado, pero no fue hasta el año 2000 ó 2002 cuando di un paso más». Así recuerda Sergio Medina Martínez (Andorra, 1982) sus inicios musicales ocho discos después y unos cuantos conciertos a sus espaldas.
Pronto se compró una guitarra y entregó su voz y su sensibilidad a componer letras y cantarlas al son del rock and roll. «Siempre digo que ni soy guitarrista ni cantante, lo que realmente soy es letrista. Me gusta contar historias», argumenta. Le ha compuesto muchas estrofas al amor y al desamor, y no solo del romántico, también al que se siente ante la llegada de un hijo. A su pequeño Rodrigo le dedicó una canción entera y también una portada de disco. «Voy buscando canciones cercanas, de experiencias propias o de las que te cuentan amigos pero, sobre todo, lo que busco es que cualquier persona que las escuche se sienta identificado con ellas», explica. En este punto de su vida dice que está más centrado en la reivindicación, un consejo que le dio Joaquín Carbonell con quien compartió escenario y que va poniendo en práctica con toda la responsabilidad que conlleva hablar con conocimiento. «Me dijo que dejara ya de escribir canciones de amor y que pensara en lo que necesita la sociedad y en eso estoy, creo que es lo que se precisa ahora y tenía razón», cuenta.
Medina comenzó hace más de dos décadas cuando a inicios de los 2000 dio ese paso más al acudir a la llamada de otro andorrano, Roberto Morote, que le pidió que le revisara unas letras. Ya no se separaron y tocaron juntos un año en Bajo Zero con otros jóvenes portentos musicales como Sergio López ‘Snowy’ y Marta Herrera entre otros, todos ellos hijos de la escuela de música andorrana. «Yo no salí de ahí, ojalá… Aprendí a tocar la guitarra por mi cuenta con mucho tiempo y dedicación», sonríe. «Mi madre no daba un duro cuando me la compré porque no tengo paciencia para nada, pero con la guitarra se ve que sí y no la dejé», añade. La aventura de Bajo Zero acabó en 2005 pero la retahíla de grupos siguió con Rarezas de 2006 a 2011, Medina & Abellán de 2011 a 2015, Ocelot de 2012 a 2021, Windville de 2015 a 2019 y Sergio Medina & Los Errantes desde 2018 a la actualidad. Toca en formato banda o acústico él con su guitarra como cantautor en función de lo que demande el evento.
A lo largo de su carrera ha publicado ocho discos: ‘Sobre las calles’ con Rarezas en 2009; ‘La brújula del tiempo’ con Medina & Abellán en 2011; ‘Viento hacia el sur’ en 2014 y ‘Al Desnudo’ en 2016 con Ocelot; ‘Cien noches con Wendy’ en 2018, ‘Piel Roja’ en 2020 y ‘Al Natural’ 2022 en solitario, y ‘1982’ en 2023 con Sergio Medina & Los Errantes. Ya se encuentran ultimando las 20 canciones del próximo, que Medina sabe que va a ser mucho más del estilo rock americano que lleva años buscando. En ‘1982’ ya hay buenos destellos e incluso toda una declaración de intenciones con canciones como ‘Delirios del rock and roll’. Admite que este disco lo están «estirando al máximo» porque lo publicaron en 2023 y sigue «funcionando realmente bien» en las plataformas. También admite que se rodea de buenos músicos, el factor que permitirá alcanzar el sonido deseado. «Antes de grabar ‘1982’ me di cuenta de que tenía mejores músicos que canciones buenas y las volví a componer para darles el tono más cañero que se requería y poderlas lucir», recuerda. Los Errantes siguen fuertes y acaban de incorporar a otro guitarrista que «nos va a aportar lo que llevamos tiempo buscando». En los últimos discos también ha procurado rodearse bien en los estudios de grabación primero en Masterlogic y luego en Kikos en Zaragoza con Richi Martínez o José Luis Arrazola, entre otros, dos pesos pesados en la escena musical aragonesa.
Conocerse más y mejor hace que se afinen también los procesos de trabajo y creativos y últimamente en Los Errantes la primera versión de una canción la están dando en los ensayos para que luego Medina termine de escribir en casa. «Lo más difícil es hacer los arreglos para que lo que has compuesto con tu guitarra suene con todos, de esta manera, hago una letra provisional sobre la que trabajamos juntos y luego la termino, pero ya es algo vivo», dice.
Un canto a la tierra
En marzo de 2024 ante un pabellón lleno interpretó la canción en la que estuvo trabajando más de dos años. ‘Tierra de arcilla y carbón’ se puso en escena con tambores, bombos y laúdes en la apertura de las XXXVII Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y el Bombo. Acertó porque sigue siendo una de sus canciones más queridas por la audiencia. Hace un justo homenaje a la tradición, a los pueblos de la Ruta y a las raíces del sur de tantos andorranos. También reclama futuro para la provincia de Teruel en un recuerdo a Carbonell de quien además toma prestada su célebre frase de advertencia: «De Teruel no es cualquiera».








la frase «de teruel mo es cualquiera» no es de Carbonell, es de un gran masino, Jesús Escudero el fue el primero que la utilizo en un grupo de Facebook